La
epilepsia es un problema difícil de sobrellevar debido a que
es objeto de prejuicio y tabú desde tiempos muy antiguos. La
extrañeza, asombro y temor que causa en algunas personas el presenciar
una crisis epiléptica condiciona diversas reacciones que estigmatizan
al individuo que padece el problema. Por otro lado, el concepto erróneo
que el propio paciente tiene, a lo que se agrega el rechazo escolar,
laboral y social en general, conducen a una pobre autoestima que necesita
reforzarse. Esta es precisamente la meta de los grupos de autoayuda
en epilepsia.
Un grupo de autoayuda es una asociación de personas que tienen
un problema en común y se unen para apoyarse mutuamente en su
resolución. Existen grupos de autoayuda para diversas enfermedades
y la epilepsia no es la excepción. Los grupos de autoayuda en
epilepsia están integrados por los propios pacientes, sus familiares,
amigos, personal de salud y voluntarios.
A pesar de que la epilepsia es un problema muy frecuente, existen relativamente
pocos grupos de ayutoayuda y es deseable que se formen tantos como se
consideren necesarios, por lo menos uno en cada localidad de nuestro
país, alrededor de algún hospital o clínica donde
se atienden los enfermos con epilepsia. De los grupos existentes en
diversas localidades estaremos informándoles pronto.
Uno de estos grupos, legalmente constituido desde 1991, es el Grupo "Aceptación" de Epilépticos cuyo programa pueden
conocer en esta sección.
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Manual para la formación de grupos de Auto-Ayuda en epilepsia
Transtornos psicológicos y psiquiátricos
El problema social de la epilepsia

Gadep
Amistad |
El GRUPO "ACEPTACIÓN" DE EPILÉPTICOS, A.C.
-
Es una asociación civil que integra a
personas con epilepsia y sus familiares, así como a personas
voluntarias que desean apoyar
-
Fue fundado en 1991 y registrado ante Notario
Público
-
Desde 1993 el GADEP constituye el Capítulo
Mexicano del Buró Internacional para la Epilepsia (IBE), organismo
internacional que agrupa asociaciones dedicadas a la atención
de los problemas psicosociales de las personas con epilepsia. en todos
los países
-
La afiliación al grupo se realiza solamente
asistiendo a las actividades mensuales y registrando su asistencia
-
Se otorga una credencial que identifica al miembro
afiliado
-
No se solicitan cuotas de ninguna especie
-
Las actividades que el grupo realiza son gratuitas
y abiertas para todo el que desee acudir
-
La meta del GADEP, como grupo de autoayuda,
es elevar la autoestima de la persona con epilepsia.
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GADEP está integrada a la Campaña
Global SACAR A LA EPILEPSIA DE LAS SOMBRAS. de la OMS, el IBE y la Liga
Internacional contra la Epilepsia
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Le
hallé significado a mi vida ayudando a los demás
a que le dieran a sus vidas un significado.
V. Frankl
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SESIONES INFORMATIVAS 2010 (Primer Sábado de cada mes)
(Sesión mensual para enfermos y familiares)
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Enero 2
La epilepsia, mitos y realidades
Dra. Lilia Núñez Orozco
. |
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Julio 3
Desempleo y epilepsia
Lic. Oscar Fernández |
Febrero 6
Manifestaciones clínicas de las crisis epilépticas
Dra. Laura Ordóñez Boschetti
.
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Agosto 7
Complicaciones psicológicas de la epilepsia
Dra. Lilia Joya
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Marzo 6
Cuando parece epilepsia y no lo es
Dr. Gerardo Villasana Aguilar
. |
Septiembre 4
El aprendizaje y la epilepsia
Dr. Miguel Angel Villa Rodríguez
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Abril 3
El tratamiento de las crisis epilépticas y las epilepsias
Dra. Sandra Quiñones Aguilar
. |
Octubre 2
Trastornos psiquiátricos asociados a epilepsia
Dr. Hugo Martínez Lemus |
Mayo 1
El tratamiento quirúrgico de la epilepsia
Dr. Noel Isaías Plascencia Álvarez
. |
Noviembre 6
La legislación sobre la epilepsia en México y el mundo
Lic. Angel Zarazúa Martínez |
Junio 5
La problemática social de la epilepsia
Lic. En TS Lidia Pillado
. |
Diciembre 11 (segundo sábado)
CONVIVIO DE FIN DE AÑO |
Objetivos del GADEP
-
Elevar la autoestima del
paciente con epilepsia.
-
Proporcionar información
acerca de la epilepsia y los avances en su diagnóstico y tratamiento
-
Brindar a las personas
con epilepsia la oportunidad de relacionarse con otras personas que
también la padecen
-
Brindar apoyo y comprensión
para resolver los problemas relacionados con la epilepsia
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Actividades
- Las sesiones se llevan a cabo
el primer sábado de cada mes a las 9:00 AM en el auditorio
del Hospital "20 de Noviembre", 1er piso (Félix
Cuevas 540, esquina Av.Coyoacán, Col. del Valle, México,
DF)
9:00 |
Registro
de asistencia, refrigerio |
9:20 |
Introducción |
10:00 |
Tema programado |
11:00 |
Preguntas y respuesta |
12:30 |
Sesión de apoyo neuropsicológico
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Sesiones informativas mensuales
- Información por internet www.epilepsiahoy.com
- Apoyo neuropsicológico. Maestría Neuropsicología
- Asesoría legal Lic. Angel Zarazúa Martínez
- Bolsa de Trabajo Lic. Óscar Fernández
- Banco de Medicamentos Isabel Plascencia
- Apoyo psicológico Lic. Javier Alonso
ENTRADA
LIBRE
. |
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Coordinación:
- INFORMES
5200-3474, 5200-3452
5200-5003 Ext. 14292, 14291 y 14503
5559-9833

Capítulo
Mexicano del Buró Internacional para la Epilepsia |
Talleres de apoyo psicológico
|
.

Todos los demás
sábados de cada mes
Búfalo 27 planta baja,
Col. Del Valle,
a un costado de
Wall-Mart de Félix Cuevas.
Grupo de teatro,
Actividades recreativas y más
|
-
Sesiones mensuales de información
-
Información por internet
-
Apoyo neuropsicológico
-
Asesoría legal
.
ENTRADA
LIBRE.
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Los grupos de auto-ayuda
son asociaciones de personas que tienen un problema en común y
se reúnen para apoyarse mutuamente en su resolución. Los
grupos de auto-ayuda proporcionan una red de apoyo emocional y social
para sus miembros, quienes tienen la oportunidad de hablar con otras personas
que están en la misma situación y darse cuenta de que no
están solos ni son los únicos que tienen el problema. Al
compartir sus experiencias, los miembros del grupo aprenden de los otros
nuevas formas de manejar su situación y lograr una vida más
satisfactoria.
Los grupos de auto-ayuda
permiten a sus miembros:
* Hablar con personas que entienden sus sentimientos y dificultades
* Darse cuenta de que no están solos en su situación
* Establecer nuevas relaciones
* Aprender más acerca de la epilepsia y su tratamiento
* Aprender nuevas formas de enfrentar su problema
* Hacerse más independientes y participativos en su medio social
* Enseñar a otras personas lo que es la epilepsia y eliminar mitos
y prejuicios
* Mejorar su calidad de vida
* Elevar su autoestima
Este folleto es un resumen
del Manual para Grupos de Auto-ayuda en Epilepsia preparado por la Comisión
de Auto-ayuda del Buró Internacional para la Epilepsia (IBE), a
la cual se puede recurrir para ampliar la información.
Cómo formar un grupo de auto-ayuda
Los grupos de auto-ayuda
pueden crearse de diferentes maneras. Algunas veces son iniciados por
una persona o un pequeño grupo de personas que padecen epilepsia
o son familiares de alguien que la padece; otras son creados por organizaciones
dedicadas a la Epilepsia; otras más, son iniciados por profesionistas
(médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, etc), que trabajan
con personas epilépticas.
La primera dificultad es encontrar a otras personas epilépticas,
pues en muchos medios sociales, los individuos prefieren mantener en secreto
su padecimiento.
Aunque la epilepsia es bastante frecuente en todos los países,
la mayoría de los epilépticos no conocen a nadie más
que la padezca. El deseo de conocer a otras personas con Epilepsia puede
ser un buen motivo para formar un grupo de auto-ayuda.
La mejor forma de encontrar a otros individuos con Epilepsia dependerá
de las características de su localidad: puede ser poniendo anuncios
en el periódico; colocando avisos en las salas de espera de clínicas,
hospitales o centros de salud, en farmacias y/o algunos otros lugares
públicos como escuelas o iglesias; es muy útil tener el
apoyo de un médico que contacte otros pacientes y promueva entre
ellos el grupo de auto-ayuda.
Por qué formar
un Grupo de Auto-ayuda
Antes de intentar la formación
de un grupo de auto-ayuda, es importante considerar si existe la necesidad
de un grupo así. El grupo debe tener algo que ofrecer a las personas
con epilepsia y a sus familias.
Es necesario preguntar primero a quienes se puedan interesar en formar
parte de un grupo de auto-ayuda, qué es lo que los motivaría
a integrarse. Las respuestas podrían ser: el deseo de conocer a
otras personas con epilepsia, el saber más acerca de esta enfermedad,
el disponer de información actualizada acerca de la Epilepsia,
el establecer un banco de medicamentos antiepilépticos o el deseo
de mejorar la actitud de la comunidad hacia el paciente epiléptico.
Cómo estructurar un Grupo de Auto-ayuda
Un grupo de auto-ayuda o
de apoyo puede ser formal o informal, dependiendo de la necesidad y el
deseo de las personas que planean formarlo, quienes decidirán si
el grupo se limitará a integrar individuos con Epilepsia o a los
familiares y amigos, o incluirá a todos.
Objetivos
Los objetivos del grupo
deben establecerse claramente por escrito, sean simples o complicados,
y siempre de acuerdo a la necesidad. El grupo necesita un propósito,
y sus miembros necesitan saber exactamente cuál es la finalidad
del grupo para evitar desviaciones. Es aconsejable trabajar de manera
escalonada pero sostenida para ir alcanzando gradualmente los objetivos.
Apoyo
No hay que desanimarse al
descubrir que no todas las personas tienen el mismo entusiasmo. Es necesario
aceptar que el apoyo vendrá casi totalmente de las personas con
Epilepsia y sus familias, pero la membresía de un grupo de auto-ayuda
debe ser voluntaria.
Un aspecto muy importante es trabajar para que el grupo sea reconocido
por el resto de las personas como una organización seria que tiene
algo que ofrecer y de esta manera ganar credibilidad y apoyo.
Cómo mantener un
Grupo de Auto-ayuda
Se debe estimular el interés
que las personas muestren al principio para que éste se siga incrementando.
Es recomendable mantener un programa variado e interesante, de tal forma
que las reuniones no sean siempre iguales. Para ello puede apoyarse en
videos educativos o invitar conferencistas de diferentes especialidades
(neurólogos, psiquiatras, psicólogos, etc.), así
como personas que pertenezcan a grupos de minusválidos o con otros
padecimientos, o solamente proporcionar, en ocasiones, pláticas
sobre temas de cultura general.
Es muy importante el tener un lugar apropiado para las reuniones, que
puede ser un hospital, la casa de alguno de los miembros del grupo, o
un edificio público. Tanto el lugar como la hora deben ser convenientes
para la mayoría de los miembros del grupo.
Involucrar a los miembros
del grupo.
Todos los miembros del grupo
deben ser informados acerca de las actividades y finanzas de la asociación
y deben ser animados a participar en aquellos aspectos para los cuales
tienen facilidad, interés o mayor conocimiento, con la finalidad
de involucrarlos en el sostenimiento del grupo.
Información acerca
de la Epilepsia.
El problema principal al
que se enfrenta el epiléptico aún en nuestros días,
es la ignorancia. Es por lo tanto muy importante aprender lo más
posible acerca de la epilepsia y transmitir ese conocimiento a otros:
familiares, amigos, médicos, maestros, y público en general.
Por esta razón, muchos grupos de auto-ayuda incluyen en cada reunión
un aspecto educacional, mediante una conferencia, un video, la revisión
de un nuevo folleto o artículo relacionado a la epilepsia, etc.
Relaciones interpersonales.
La mayoría de las
personas con epilepsia son tímidas y se sienten muy aisladas. El
grupo de auto-ayuda permite a estas personas relacionarse con otros epilépticos
y obtener su apoyo. Las discusiones informales son muy importantes, y
se dan más
fácilmente en un ambiente cordial que inspire confianza y permita
que las personas expongan sus sentimientos y preocupaciones y escuchen
las opiniones y sugerencias de los que hayan superado ya situaciones similares.
Frecuentemente se tiene en el grupo a alguna persona agresiva que todo
lo discute y que es difícil de sobrellevar. Es importante darse
cuenta de que las personas así, probablemente se sienten disgustadas
con su situación, frustradas, solas, rechazadas o diferentes a
las demás. Los miembros del grupo deben tratar de entender a este
tipo de personas e intentar ayudarlas, sin enojarse con ellas. Estas actitudes
pueden deberse a la epilepsia misma, al tratamiento o a algún otro
tipo de trastorno. De no lograrse un cambio con la ayuda que el grupo
ofrece, la persona difícil terminará por abandonarlo.
Liderazgo
Una persona o un grupo de
personas deben tomar la iniciativa de formar el grupo de auto-ayuda y
mantenerlo funcionando. Ninguna asociación puede funcionar sin
un responsable o un grupo de responsables en diversos aspectos, pero la
comunicación con el resto del grupo debe ser muy fluída.
Muchos grupos ven la necesidad de nombrar un dirigente, pero otros prefieren
no hacerlo. Las decisiones se deben de tomar en asambleas generales con
todos los miembros y todos deben de cooperar para lograr los objetivos
que el mismo grupo haya marcado.
Actividades
Las actividades más
comunes para los grupos de auto-ayuda son:
* Reuniones regulares que
permiten a los individuos conocer a otras personas, compartir experiencias,
intercambiar información y ofrecer apoyo emocional recíproco.
* Actividades educacionales que permiten a los miembros del grupo entender
su condición y mantenerse al día en los nuevos avances del
tratamiento de la epilepsia.
* Dar a conocer al grupo para llegar a otros individuos con epilepsia.
* Realizae campañas de información a la comunidad para mejorar
las actitudes hacia el epiléptico.
* Elaborar un boletín para los miembros del grupo
* Evitar la discriminación en diversas actividades, tales como
asistir a la escuela, manejar un vehículo o practicar deportes.
* Patrocinar talleres o conferencias sobre epilepsia
* Patrocinar actividades recreativas o de capacitación para los
miembros del grupo.
Campañas financieras
La mayoría de los
grupos de auto-ayuda desean disponer de fondos que les permitan cubrir
los gastos necesarios para su funcionamiento, tales como: teléfono,
correspondencia, impresión de folletos etc. Algunos grupos desean
los fondos para adquirir videos, libros y folletos o imprimir un boletín,
o patrocinar a alguno de los miembros para asistir a talleres o congresos.
La cantidad de dinero que se necesita va de acuerdo con los propósitos
y actividades del grupo.
Algunos grupos pueden recibir
asistencia financiera del gobierno, las asociaciones de epilepsia locales
o nacionales, o donaciones particulares. El solicitar una cuota a los
miembros no debe orillar a dar de baja a alguno de ellos que no pueda
pagarla. Es aconsejable tener un comité separado para la obtención
de fondos que informe a la asamblea y tenga objetivos claros para trabajar,
de tal forma que el grupo goce de los beneficios.
Continuidad del Grupo
de Auto-ayuda.
Es necesario aceptar que
la mayoría de la gente va a permanecer en el grupo sólo
mientras obtiene lo que quiere de él y después lo va a dejar.
Por lo tanto, las membresías suelen ser rotatorias, permaneciendo
sólo algunos de los miembros. Estos formarán el núcleo
del grupo y serán su mayor fuerza. Algunas áreas geográficas
deliberadamente tiene grupos por tiempo limitado, con la finalidad de
que sus miembros salgan de la "protección" del grupo
de epilepsia y se incorporen a la sociedad. En este caso, los miembros
de grupos de tiempo limitado se convierten en líderes para la formación
de nuevos grupos. También es necesario tener en mente que no todas
las personas con epilepsia desean pertenecer a un grupo de auto-ayuda
y sus sentimientos deben ser respetados.
MIEMBROS DE LA COMISIÓN DE GRUPOS DE AUTO-AYUDA DEL IBE
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Transtornos psicológicos y psiquiátricos
El problema social de la epilepsia |
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La
epilepsia, como padecimiento crónico por definición, ocasiona
un reacción de duelo ante la pérdida de la salud en el paciente
y su familia. La elaboración del duelo pasa por varias etapas:
negación, enojo, depresión y aceptación.
Durante
la etapa de la negación es típico ver que el epiléptico
y/o la familia (sobre todo ésta si se trata de un niño),
no quiere aceptar el diagnóstico y habla de que su paciente padece
convulsiones "pero no es epilepsia" o piensa que es otro tipo
de fenómeno, por lo cual peregrina en busca de otras opiniones
esperando escuchar la que descarta la epilepsia. Al no suceder ésto
y encontrar a todos los médicos de acuerdo con el diagnóstico,
viene la etapa del enojo, en la que alguien tiene la culpa de la enfermedad,
ya sea uno de los cónyuges si se trata de un niño epiléptico,
la divinidad en la que creen, etc. En esta etapa se presenta bastante
irritabilidad que crea muchas dificultades de trato interpersonal. Al
tener que enfrentar la realidad sobreviene la depresión: ¿por
qué me tocó a mí? se preguntan los pacientes, se
entristecen y dejan de encontrarle sentido a la vida, por tanto no desean
mejorar sus condiciones y no se apegan al tratamiento. Estas etapas pueden
sucederse nuevamente o intercambiarse y en el mejor de los casos, dar
paso a la aceptación de la enfermedad, a aprender a vivir con ella
y a controlarla. El enfrentar un padecimiento crónico crea bastante
ansiedad: angustia por la impredecibilidad en la presentación de
cada nueva crisis, vergüenza ante las burlas de los demás,
miedo a lastimarse durante una crisis, aprensión por los posibles
efectos colaterales del tratamiento. Si bien esta ansiedad se considera
un factor adverso para el control de la epilepsia, no hay hasta ahora
una manera objetiva de evaluar su influencia. Sin embargo, es indispensable
reducirla lo más posible, por el control de la epilepsia y la salud
mental del sujeto epiléptico.
Tanto
durante la elaboración del duelo como en las primeras semanas de
iniciado el tratamiento se requiere de mucha información sobre
la epilepsia y apoyo psicológico para manejar las diferentes etapas.
En ocasiones se puede requerir la administración de ansiolíticos
y/o antidepresivos tomando en cuenta que los tricíclicos disminuyen
el umbral convulsivo y pueden favorecer el descontrol de las crisis, sin
embargo, pueden utilizarse con cuidado para mejorar la depresión
sin causar crisis.
Mucho
se ha escrito acerca de la "personalidad epiléptica".
Su descripción dice que el sujeto es reiterativo, pegajoso, verborreico,
tiene labilidad emocional, se irrita con facilidad, tiende a escribir
profusamente, es muy apegado a su religión y tiene cierta disminución
de la sexualidad. Esta serie de características integran lo que
se conoce como sindrome de Geschwind, que en efecto, puede encontrarse
en algunos epilépticos del lóbulo temporal, pero dista mucho
de ser el retrato de todos los epilépticos.
Existe
también la presentación de un cuadro de psicosis parecida
a la esquizofrenia que se presenta en algunos sujetos epilépticos
crónicos (10 a 20 años de evolución de la epilepsia)
después de episodios prolongados de crisis generalizadas o parciales
complejas, o bien de status epilepticus. La característica de esta
psicosis parecida a la esquizofrenia es la preservación del afecto
y de las relaciones interpersonales. Es más frecuente que ocurra
en casos de focos temporales mesiales bilaterales o múltiples.
La psicosis ocurre también cuando el uso de antiepilépticos
estabiliza el electroencefalograma aunque no necesariamente haga desaparecer
del todo las crisis, lo cual se conoce con el término de "normalización
forzada"; los síntomas de la psicosis son precedidos por la
presentación de insomnio y ansiedad cuyo tratamiento puede evitar
la progresión a la psicosis, pero si ésto falla se recomienda
reducir la dosis de antiepilépticos para romper la psicosis a pesar
de que esa reducción conduzca a una crisis. En cualquiera de los
casos de psicosis asociada a la epilepsia suele requerirse el internamiento
del paciente en un hospital psiquiátrico para manejo por parte
del psiquiatra y el neurólogo de manera conjunta empleando el tratamiento
antiepiléptico y el neuroléptico combinados.
La
disfunción cognitiva asociada a la epilepsia se presenta en casos
de lesiones estructurales, en los que la epilepsia es parte de un padecimiento
que deteriora otras funciones y en los que han presentado status epilepticus
o crisis generalizadas muy frecuentes. Estos trastornos se acentúan
con el uso de los antiepilépticos y las quejas más frecuentes
al respecto son alteraciones de la atención, concentración
y memoria y dificultad para encontrar las palabras adecuadas. Cabe señalar
que la epilepsia no es causa de deterioro intelectual y que el cociente
intelectual promedio de los epilépticos no difiere del de la población
general exceptuando las situaciones señaladas, por lo que la epilepsia
no debe ser motivo de restricción para estudiar.
Es
necesario el manejo interdisciplinario en todos los sujetos epilépticos
y sus familiares, con la finalidad de lograr la aceptación del
problema y la intergración social normal, que es, además
del óptimo control de las crisis, la meta a alcanzar en el tratamiento
del epiléptico.
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Manual para la formación de grupos de Auto-Ayuda en epilepsia
El problema social de la epilepsia |
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Desde que
fue considerada "enfermedad sagrada", la epilepsia ha tenido
una connotación sobrenatural, divina o mágica, que ha señalado
al que la padece como un individuo diferente a los demás y por
tanto, objeto de prejuicio.
Las actitudes
de la gente hacia el epiléptico son habitualmente discriminatorias,
muchas veces propiciadas por el mismo enfermo, quien también tiene
su propio prejuicio hacia la enfermedad y "vive su papel" de
individuo estigmatizado creando un círculo vicioso difícil
de romper, que afecta la calidad de vida.
Los problemas
sociales a que se enfrenta el epiléptico sabemos que empiezan dentro
de la misma familia. Dentro de ella existen dos reacciones extremas que
deben evitarse: la sobreprotección y el rechazo. La primera es
habitualmente asumida por uno de los padres o ambos, y consiste en querer
evitar a toda costa riesgos para el hijo que padece epilepsia: "que
no salga solo a la calle porque se puede caer y lastimar", "que
no vaya a la escuela para que no se burlen de él ni inicie o continúe
sus estudios porque éstos "pueden forzar su cerebro y empeorar
las crisis". El producto final será un ndividuo inseguro,
totalmente dependiente e invalidado para llevar una vida propia y bastarse
así mismo. Los padres en estos casos se olvidan de que no son eternos
y cuando mueran el hijo epiléptico sobreprotegido será una
carga para el resto de la familia o para la sociedad.
El rechazo
es menos probable por parte de los padres pero puede darse en uno de ellos,
que culpa al otro de haberle transmitido el padecimiento o bien éste
le crea sufrimiento y desea mejor alejarse de él. Es más
probable que los hermanos manifiesten el rechazo ya que si los padres
le dan al epiléptico un trato especial automáticamente se
sienten desplazados en el cariño o
aprecio al que también tienen derecho.
Fuera del
seno familiar se presenta en edad escolar el rechazo de los maestros.
Por el desconocimiento acerca del problema, indebidamente lo excluyen
de recibir una educación, aduciendo que "el esfuerzo puede
ser dañino", que "puede lastimarse dentro de la escuela
debido a las crisis y que asusta a los compañeros". El resultado
es un individuo carente de conocimientos para desenvolverse solo cuando
llegue a la edad productiva.
Aún
cuando el epiléptico haya logrado recibir una instrucción,
a veces de nivel profesional, se enfrentará a la dificultad para
obtener un empleo si informa que padece epilepsia.
Si la oculta
y tiene acceso al trabajo, existe el riesgo de que se le niegue la posibilidad
de progresar dentro del ámbito laboral sólo por ser epiléptico
o puede ser despedido si presenta una crisis en el trabajo con lo que
regresa de nuevo a la dependencia económica de su familia.
Em cuanto
a las relaciones interpersonales, el epiléptico sufre la dificultad
para ser aceptado por sus compañeros de escuela, si es que asiste
a ella, pues suele ser objeto de la curiosidad y burlas de sus compañeros
o del rechazo y el aislamiento. Al llegar el momento de buscar una pareja
para formar una familia propia, la inseguridad y pobre autoestima dificultan
el acercamiento.
Puede intentarlo
ocultando a la pareja la enfermedad, pero tarde o temprano, ésta
se enterará y puede reaccionar adversamente por haber sido engañada.
Otro prejuicio
que impide el acercamento a los individuos del sexo opuesto es el de la
transmisión genética de la enfermedad, que afortunadamente
no existe en la mayoría de los casos, así como el temor
a la teratogénesis por el tratamiento en el caso de la mujer epiléptica
que se embaraza, lo cual es un riesgo calculado que puede evaluarse antes
de la concepción.
En cuanto
a las situaciones legales, la epilepsia se incluye dentro de la categoría
de "insanidad" como sinónimo de alteración psiquiátrica
y puede recibir el mismo tratamiento de incapacidad mental para tomar
decisiones o para hacerse cargo de los hijos.
Por otro
lado, un epiléptico que sea encontrado en la vía pública
en estado postictal o con una crisis parcial compleja fácilmente
es acusado de estar bajo los efectos de drogas estupefacientes y es detenido
sin miramientos.
La restricción
en nuestro país para conducir un vehículo es meramente personal:
el paciente se abstiene o la familia hace que se abstenga por los riesgos
potenciales pero al solicitar una licencia nadie pregunta si se padece
epilepsia. En otros países sí hay una legilslación
al respecto, donde se contemplan requisitos variables para tramitarla
y en general es bastante difícil
obtenerla.
Las compañías
aseguradoras cobran primas estratosféricas a los epilépticos
o incluso les niegan el derecho a adquirir un seguro de vida o de gastos
médicos, lo cual no tiene razón de ser.
Se sabe que
los riesgos no son tan altos como se prejuzga, ya que por ejemplo, los
accidentes de tránsito se dan 4000 veces más por exceso
de velocidad que en relación a un evento epiléptico. Incluso
la esperanza de vida no difiere significativamente de la de la población
general.
Los problemas
sociales del epiléptico son en su mayoría producto de la
ignorancia acerca de la enfermedad, así que una buena solución
es difundir el conocimiento de la misma, empezando por el mismo enfermo,
sus famliares cercanos, sus amigos y finalmente el público en general,
que está mejor informado del SIDA que de este problema que es con
mucho más frecuente e impactante que el primero, pero no ha sido
objeto de campañas publicitarias.
Desafortunadamente,
el médico contribuye con su parte para que existan problemas sociales,
pues en ocasiones no se ocupa de informar adecuadamente a su paciente
epiléptico lo que es la enfermedad y los tratamientos, hace una
serie de prohibiciones que a veces se exceden de lo razonable y no suele
interesarse en los aspectos sociales ni canaliza al paciente con quien
le pueda ayudar.
La otra parte
del problema es la pobre auto-estima del sujeto epiléptico que
no acepta su enfermedad. En este sentido puede recurrirse a la psicoterapia
o bien a grupos de autoayuda, como el GRUPO "ACEPTACION DE EPILEPTICOS"
(GADEP), que se fundó y funciona en el CMN 20 de Noviembre, y está
abierto para cualquier persona con epilepsia que desee recurrir a él.
Además
de hacer un buen diagnóstico y una buena prescripciòn farmacológica,
la meta en el manejo del paciente epiléptico debe ser el lograr
la aceptación de la epilepsia como una enfermedad sin estigma que
le permita tener una calidad de vida digna.
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