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Autora:
Dra. Lilia Núñez Orozco |
La epilepsia es tan antigua como el hombre. Se sabe
de legislaciones acerca de pacientes epilépticos en el código de Hammurabi
y en la antigua Grecia se le llamaba "la enfermedad sagrada",
pues debido a la característica súbita e inesperada del
fenómeno, se creía que los dioses o demonios poseían
el cuerpo del enfermo; del griego deriva el término epilepsia
que significa "ser tomado desde arriba". Hipócrates,
padre de la Medicina, escribió "Acerca de la enfermedad sagrada",
y cuatro siglos antes de nuestra era dijo que no era más sagrada
que cualquier otra y que tenía su asiento en el cerebro. En Roma
se le llamó la "enfermedad comicial", pues el hecho
de que alguno de los asistentes presentara una convulsión era
una señal de suspender las elecciones o comicios. Hubo entonces
epilépticos tan célebres como Alejandro Magno y Julio César.
Posteriormente se volvió a la idea mágica o religiosa
de la enfermedad y no hubo progresos en cuanto al conocimiento de la
misma sino hasta el siglo XIX cuando las observaciones de Hughlings Jackson
marcaron el inicio de una época nueva que continúa hasta
nuestros días con avances crecientes.
Dada la característica de excitabilidad que distingue al sistema
nervioso, se sabe que si se aplica un estímulo adecuado en calidad
y cantidad, cualquier cerebro es capaz de desatar crisis, sin embargo
hay diferencias de umbral (nivel para que un estímulo desencadene
una respuesta o reacción) que explican que lesiones similares
en naturaleza y localización, en algunos individuos produzcan
crisis y en otros no. Este umbral para convulsionar se piensa que esté condicionado
genéticamente y que se herede quizá por diversos genes
Otras especies animales pueden presentar crisis y
gracias a ello ha sido posible desarrollar modelos experimentales de
epilepsia utilizando diversas substancias aplicadas por la sangre o
localmente para crear focos de descarga epiléptica en animales de experimentación.
Un modelo muy interesante es el llamado "kindling", el cual
fue logrado fortuitamente en animales de laboratorio a los que aplicando
estímulos eléctricos subumbrales (por abajo del nivel en
que pueden provocar una reacción) repetitivos se les provocaban
crisis con el mismo estímulo subumbral después de varios
días y finalmente ya sin el estímulo las crisis continuaban
(Goddard, l967). Estos modelos han permitido entender mejor el fenómeno
epiléptico aunque no del todo todavía, y también
han aportado en el ensayo de nuevos medicamentos antiepilépticos.
A pesar de que se ha escrito mucho acerca de diferentes
aspectos de la epilepsia, la diversidad de conceptos y términos ha dificultado
integrar adecuadamente todo esa dispersa información y no se tienen
estudios epidemiológicos suficientemente grandes que permitan
conocer realmente la incidencia (casos nuevos en una población)
y prevalencia (casos existentes en una población en un momento
dado) del problema. Las cifras varían considerablemente, pero
una de las más conocidas es la de Kurland, quien reporta una prevalencia
de 3.6 por mil habitantes y señala que no hay mucha diferencia
en poblaciones de la ciudad o del campo. En la Cd.de México se
hizo un estudio epidemiológico en la población escolar
de la delegación de Tlalpan encontrándose una prevalencia
de l8.2 X 1000 a mediados de los años 80.
La estimación es que entre el 1 y el 2% de la población
mundial padece epilepsia y la frecuencia es más alta en países
en vías de desarrollo debido al pobre saneamiento ambiental que
pone a la población en riesgo de más enfermedades infecciosas
y parasitarias; a la dificultad para la atención de los embarazos
y partos en muchas zonas del campo alejadas de los servicios médicos
lo cual trae como consecuencia daño cerebral al nacimiento, etc.
Alrededor del 75% de los epilépticos inician el problema en las
dos primeras décadas de la vida, lo cual es explicable porque
el cerebro inmaduro tiene más facilidad para producir descargas
anormales y conforme el individuo aumenta en edad, la frecuencia de las
crisis disminuye.
La posibilidad de controlar bien a un paciente epiléptico, incluso
por completo, es alta; algunos autores reportan este buen resultado hasta
en el 80% de los casos con los primeros intentos de tratamiento. Queda
alrededor de un 20% que constituye el grupo de epilépticos de
difícil control, que suelen tener epilepsias de mal pronóstico
o enfermedades neurológicas progresivas; dentro de este grupo
es más frecuente encontrar complicaciones tales como el estado
epiléptico (presentación de una crisis tras otra sin parar),
deterioro intelectual y efectos adversos del uso crónico de medicamentos
que son más notables por el uso de varios fármacos simultáneamente
como suele requerirse en estos casos difíciles.
La mayoría de los pacientes epilépticos tiene una esperanza
de vida similar a la de la población general y al igual que ésta,
la posibilidad de desarrollar cualquier actividad que sus capacidades
le permitan.
La epilepsia no es, como mucha gente cree, sinónimo de retraso
o deterioro intelectual, ni de alteraciones de la personalidad ni de
enfermedad psiquiátrica, aunque en algunos pocos casos se relacione
a cualquiera de estas alteraciones .
Según la definición de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) y la Liga Internacional contra la Epilepsia (LICE),
es la presentación crónica (de largo tiempo ) y recurrente
o repetitiva de fenómenos paroxísticos (de inicio brusco)
que se originan por descargas neuronales desordenadas y excesivas, que
tienen causas muy diversas y manifestaciones clínicas variadas.
Se trata entonces de un síndrome (conjunto de síntomas
u signos que tienen un mecanismo de producción común pero
pueden ser causados por diversos motivos) y es válido hablar de
las epilepsias, por lo que se requiere de establecer procedimientos de
diagnóstico y tratamiento que aba rquen sus múltiples aspectos
con el objetivo de que el paciente epiléptico logre el mejor control
posible de sus manifestaciones clínicas y su integración
adecuada al medio social.

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¿Cómo son los ataques epilépticos? |
Como hemos visto en
la definición de la epilepsia, ésta
es la presentación crónica y recurrente de fenómenos
paroxísticos (de inicio brusco) desencadenados por descargas eléctricas
anormales en el cerebro.
Estos fenómenos paroxísticos son las crisis epilépticas
o ataques , cuyas manifestaciones clínicas son tan variadas como
funciones tiene el cerebro. Con la finalidad de ordenar los conceptos,
diversos autores han intentado diferentes clasificaciones, la mayoría
basadas en dos grandes grupos: las crisis focales y las crisis generalizadas.
La clasificación vigente en nuestros días fue creada en
1981 por el Comité de Clasificación y Terminología
de la Liga Internacional contra la Epilepsia (asociación que agrupa
neurólogos interesados en la epilepsia) a partir de una clasificación
publicada casi 30 años atrás. Las crisis se revisaron mediante
videos con registros electroencefalográfic os (Video-EEG ) aportados
por especialistas de muchos centros y aunque fue emitida como una propuesta,
es utilizada por la mayoría de los médicos en todo el mundo.
Se tomaron como criterios de clasificación las manifestaciones
clínicas y electroencefalográficas de las crisis epilépticas
(tanto durante las crisis como entre una crisis y otra).
Esta clasificación contempla 4 grupos:
I. Crisis parciales o focales
II. Crisis Generalizadas
III. Crisis no Clasificables
IV. Addendum
.Las crisis epilépticas tienen en común que se presentan
repentinamente y duran un lapso corto, que fluctúa entre varios
segundos y un par de minutos, suceden habitualmente de manera impredecible
(crisis fortuitas) y permiten una recuperación del sujeto a su
estado normal, ya sea de inmediato o después de unos minutos.
A la fase de recuperación se le denomina periodo postictal, el
cual consiste habitualmente en un estado confusional, a veces con automatismos
o inquietud, seguido a su vez de somnolencia, adolorimiento de todo el
cuerpo y cefalea. Este periodo postictal es más florido después
de ocurrida una crisis generalizada tónico-clónica, pero
puede verse con menor duración e intensidad después de
las crisis parciales complejas que describiremos más adelante.
La descripción de los fenómenos paroxísticos que
corresponden a cada categoría se presenta a continuación:
CRISIS FOCALES O PARCIALES SIMPLES.
Las crisis parciales simples tienen en común que el paciente
preserva la conciencia durante toda la crisis y es capaz de describirla.
Este grupo tiene 4 categorías: las crisis de semiología
motora, las de semiología sensitiva, las de semiología
autonómica y las de semiología psíquica. La descarga
que las produce está localizada en un sitio de la corteza cerebral
y la manifestación clínica depende de la función
de ese sitio.
Crisis parciales simples de semiología motora (síntomas
de movimientos anormalaes.
Sin marcha . Se presentan
movimientos anormales tónicos (se pone tiesa una extremidad o la mitad del cuerpo) o
clónicos (alguna extremidad presenta sacudidas rítmicas)
de un segmento corporal.
Con marcha . Los movimientos
tónicos
o clónicos empiezan en un sitio anatómico y se van extendiendo
a los segmentos contiguos hasta involucrar toda la mitad del cuerpo .
Versiva. Se presenta desviación
de los ojos y la cara hacia un lado y puede haber incluso giro de todo
el cuerpo. .
Postural . Detención
del movimiento
Fonatoria. Vocalización
de sonidos.
Crisis de semiología sensitiva
Somatosensitiva . Sensación de hormigueo,
dolor, frío, aumento de volumen o ausencia de un segmento corporal.
También pueden tener marcha y “caminar” por el cuerpo.
Visual . Percepción de fenómenos
visuales simples como luces, manchas, etc.
Auditiva . Percepción
de un sonido simple, como un zumbido.
Olfatoria. Percepción
de un olor desagradable
Gustatoria . Percepción
de un sabor desagradable
Vertiginosa . Percepción de que los
objetos giran alrededor o sensación de hundirse en un abismo
Crisis parciales de semiología autonómica .
Cambios en funciones autonómicas, como ponerse pálido,
ponerse rojo, sensación extraña ascendente en la “boca
del estómago”, aumento de los ruidos intestinales, etc.
Crisis parciales de semiología psíquica .
Disfásica. Imposibilidad para entender
y/o expresar lenguaje
Dismnésica. Fenómeno de lo
ya visto o vivido: percibir como conocido un lugar nuevo o sentir que
se vivió anteriormente una situación nueva. Fenómeno
de lo nunca visto o nunca vivido: sensación de extrañeza
ante un lugar o una situación familiares.
Cognitiva. Presentación de un pensamiento
o idea no relacionado a lo que pensaba o hacía el sujeto en el
momento de la crisis, sensación de no ser él mismo o de
estar en un sueño.
Afectivas : Cambios paroxísticos del
estado de ánimo, como placer, ira, miedo o depresión.
Ilusiones: Distorsión de las percepciones,
como percibir más brillantes los colores de los objetos o que éstos
se hacen más pequeños o más grandes, o que se alejan
o se acercan.
Alucinaciones: Percepción paroxística
de escenas complejas o de conversaciones o melodías.
CRISIS FOCALES O PARCIALES COMPLEJAS.
Se caracterizan porque el paciente se desconecta
del medio, no se percata de lo que sucede ni guarda recuerdo de ello,
duran aproximadamente 1-2 minutos y tienen un periodo postictal de
confusión, inquietud,
a veces sueño. La descarga se produce en la corteza del cerebro,
en algún sitio del lóbulo temporal o del lóbulo
frontal. Pueden iniciar como una crisis parcial simple o directamente
con la desconexión y acompañarse o no de automatismos.,
que son movimientos automáticos que se realizan de manera involuntaria
y sin propósito, como estrujarse la ropa, intentar desvestirse,
estrujar los objetos que se tienen en las manos, vocalizar frases, caminar,
correr o incluso continuar realizando correctamente la acción
que se desempeñaba al inicio de la crisis.
CRISIS FOCALES SECUNDARIAMENTE GENERALIZADAS.
Cualquiera de las crisis focales simples o complejas
puede convertirse en una crisis generalizada tónico-clónica que se describirá en
el apartado correspondiente..
A esta secuencia de fenómenos se le conocía como el “aura
epiléptica”, término que significa aviso y que no es correcto,
puesto que el “aviso” es ya una crisis focal cuya descarga se propaga
a otros sitios del cerebro, y puede pasar de simple a generalizada, de
compleja a generalizada o de simple a compleja y luego a generalizada.
CRISIS GENERALIZADAS .
Tienen en común que existe pérdida de la conciencia en
la mayoría de ellas y que la descarga anormal se manifiesta de
manera simultánea en todo el cerebro. Las variedades son:
- ausencias
- crisis mioclónicas
- tónicas, clónicas
- tónico-clónicas
- atónicas.
Crisis de ausencia típica El
sujeto repentinamente se desconecta de su medio durante pocos segundos
y se recupera tan abruptamente como se desconectó. Puede ocurrir
solamente la ausencia o acompañarse de fenómenos clónicos
(parpadeo), automatismos (chuparse los labios, tragar saliva, etc.);
aumento del tono muscular (hponerse tieso), fenómenos atónicos
(caída de la cabeza o de una extremidad), fenómenos autonómicos
(palidez, etc.). Electroencefalográficamente se caracterizan por
descargas generalizadas de punta-onda lenta de 3 Hz.
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Ausencia típica |
Crisis de ausencia atípica .
Desconexión
con el medio, componente tónico de predominio axial, punta o polipunta-onda
lenta de menos de 3 Hz.
Crisis generalizadas tónico-clónicas .
Pérdida súbita de la conciencia a veces con emisión
de un grito, aumento del tono muscular con detención de la respiración,
seguidos después de unos segundos por sacudidas rítmicas
(clónicas) de las cuatro extremidades, acompañadas de salivación
excesiva y aumento en la secreción de flemas de las vías
respiratorias, mordedura de lengua, dilatación pupilar, emisión
de orina o de excremento. Dura aproximadamente 1-2 minutos y al terminar
deja a la persona muy cansada, con dolor en todo el cuerpo y la cabeza,
así como estado confusional transitorio.
Crisis tónicas .
Crisis con pérdida
de la conciencia y aumento del tono muscular generalizado.
Crisis clónicas .
Pérdida de
la conciencia con fenómenos clónicos, sin la fase tónica
inicial.
Crisis atónicas .
Pérdida momentánea
de la conciencia con pérdida del tono muscular que ocasiona caída
brusca sin interponer una defensa.
Crisis mioclónicas .
Sacudidas de un segmento corporal o todo el cuerpo de forma masiva
con caída hacia
adelante o hacia atrás.
TABLA 1
Clasificación Internacional de las Crisis Epilépticas
I. CRISIS FOCALES
A. Crisis focales simples
De semiología motora
Sin marcha
Con marcha
Versivas
Posturales
Fonatorias
De semiología sensitiva
Somatosensorial
Visuales
Auditiva
Gustativa
Olfatoria
Vertiginosa
3. De semiología autonómica
De semiología psíquica
Disfásicas
Dismnésicas
Cognitivas
Del talante
Ilusiones
Alucinaciones |
B. Crisis focales complejas
A, seguidas de desconexión
Desconexión al inicio
1 ó 2 con automatismos
C. Crisis focales secundariamente generalizadas
A pasa a generalizada
B pasa a generalizada
A pasa a B y luego a generalizada
II. CRISIS GENERALIZADAS
Ausencias
Mioclonias
Tónicas
Clónicas
Tónico-clónicas
Atónicas
III. CRISIS NO CLASIFICADAS
IV. ADDENDUM
Crisis fortuitas
Crisis cíclicas
Crisis provocadas por estímulos
no sensoriales
Crisis reflejas
Estado epiléptico |
CRISIS NO CLASIFICADAS .
Son crisis en las que no se puede determinar si tienen
o no un inicio focal. En este capítulo se incluyen las neonatales sutiles, las
que ocurren durante el sueño o aquellas cuya descripción
y los hallazgos EEG no permiten ubicarlas en algún grupo.
ADDENDUM
Este capítulo deja de lado los criterios de clasificación
utilizados en el resto de la misma e incluye tipos de evolución
de las crisis o su relación con otros factores.
Las crisis fortuitas se refieren a las que se presentan
de manea impredecible, que son la mayoría de los casos.
Las crisis cíclicas se relacionan a un ciclo vital, por ejemplo
el menstrual o el ciclo vigilia-sueño.
Las provocadas por factores no sensoriales, habitualmente
son generalizadas tónico-clónicas, pero pueden tener otras manifestaciones
y se producen por alguna disfunción metabólica o una enfermedad
aguda del SNC que transitoriamente las ocasiona y dejan de presentarse
al desaparecer ese factor: deprivación de substancias (alcohol,
benzodiazepinas), hipoglucemia (baja de azúcar o glucosa en la
sangre), hiponatremia (disminución del sodio circulante), hipoxemia
(disminución de la oxigenación), meningitis, encefalitis,
neurocisticercosis (parásitos en el cerebro), etc.
Las crisis reflejas se producen ante un estímulo captado por
los órganos de los sentidos: estimulación luminosa intermitente,
un ruido intenso, un estímulo táctil específico,
etc.
El status epilepticus es la repetición continua de
crisis epilépticas, constituye una de las más serias complicaciones
de la epilepsia y por su importancia será discutido más
adelante
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¿Cuántos tipos de epilepsias existen? |
Son muchos y se agrupan en la Clasificación Internacional de
las Epilepsias y Síndromes Epilépticos . El propósito
de esta clasificación es complementar a la Clasificación
Internacional de las Crisis Epilépticas, la cual se limita a la
descripción de los tipos individuales de crisis pero la terminología
diaria del médico más bien se refiere a síndromes
o a entidades, por lo cual se hace necesario clasificar de esta manera
a las epilepsias. Un síndrome epiléptico incluye el o los
tipos de crisis, la causa , localización anatómica, factores
precipitantes, edad de presentación, severidad, cronicidad, relación
con el ciclo del sueño, y a veces pronóstico. En esta clasificación
se sigue utilizando la división en dos clases principales: las
epilepsias con crisis parciales y las epilepsias con crisis generalizadas,
pero se separan las de causa conocida (sintomáticas) de las idiopáticas
(trastornos no precedidos u ocasionados por otros) y de las criptogénicas
(se presume que sean sintomáticas, pero la causa no se puede evidenciar).
Basándose en estas divisiones, la clasificación se encuentra
en la tabla 2 y a continuación se describen algunos de los apartados
de mayor interés por su frecuencia.
1.1 EPILEPSIA BENIGNA
DE LA NIÑEZ CON PUNTA
CENTROTEMPORAL.
Crisis parciales motoras
hemifaciales con síntomas somatosensoriales
que empiezan entre los 3 y 13 años de edad, más frecuentes
en varones; EEG con puntas centrotemporales de gran
voltaje. Buen pronóstico.
1.2 EPILEPSIA PARCIAL CRONICA PROGRESIVA (SX.DE KOJEWNIKOW).
Crisis parciales motoras;
frecuentemente aparición tardía
de mioclonías en el mismo sitio de las crisis motoras; EEG con
actividad de fondo normal y anormalidades focales paroxísticas;
presentación a cualquier edad, etiología demostrable, vascular
o tumoral frecuentemente; evolución no progresiva a menos que
la causa sí lo sea.
1.2 EPILEPSIAS DEL LOBULO TEMPORAL.
Tienen diferentes tipos
de crisis y otras características:
a. crisis parciales
con síntomas psíquicos o autonómicos
y algunos fenómenos sensoriales olfatorios o auditivos, más
frecuentemente sensación epigástrica ascendente.
b. crisis parciales
complejas frecuentemente siguiendo a detención
motora con automatismos oroalimentarios, duración menor de un
minuto seguidos de recuperación gradual y amnesia.
c.EEG normal o con ligera
asimetría de la
actividad de fondo o puntas u ondas agudas o lentas temporales.
1.2 EPILEPSIAS DEL LOBULO FRONTAL.
Habitualmente las crisis
son breves, si son complejas suelen carecer de confusión post-ictal y se generalizan con rapidez; signos motores
prominentes, tónicos o posturales, automatismos gestuales complejos
frecuentes al inicio, caída frecuente si la descarga es bilateral,
EEG interictal normal o leve asimetría de la actividad de fondo,
o puntas u ondas lentas frontales.
2.1 AUSENCIAS DE LA NIÑEZ
(PICNOLEPSIA).
Más frecuente en niñas, ocurre en edades escolares, existe
predisposición genética; las ausencias muy son diarias
y muy frecuentes. EEG con puntaonda de 3 Hz. En la adolescencia pueden
evolucionar a la total remisión o persistir como el único
tipo de crisis o desarrollar crisis generalizadas tónico-clónicas.
2.2 SINDROME DE WEST.
Inicio entre los 4 y
7 meses de edad, con espasmos infantiles en flexión
o extensión o mixtos, en salvas. El cuadro es más frecuente
en varones, existe detención del desarrollo psicomotor y el EEG
muestra hipsarritmia (actividad de fondo completamente desorganizada,
con ondas lentas de muy alto voltaje). El grupo sintomático tiene
daño cerebral pre-existente o una etiología conocida como
por ejemplo la esclerosis tuberosa. Es de mal pronóstico.
2.2 SINDROME DE LENNOX GASTAUT.
Aparece en niños pre-escolares, que presentan crisis tónicas
axiales, atónicas o de ausencia, pero puede haber crisis mioclónicas,
generalizadas tónico-clónicas o parciales que ocurren con
mucha frecuencia y son de muy difícil control y pueden desarrollar
estados epilépticos repetidos. El EEG muestra actividad de fondo
alterada, con punta-onda lenta de menos de 3 Hz y anormalidades multifocales.
Cursa con retraso mental y en el 60% de los casos existe encefalopatía
previa.
La revisión de las crisis febriles, cuyo manejo compete al pediatra
y al neurólogo, tiene un espacio especial por su alta frecuencia.
Clasificación
de las epilepsias y síndromes epilépticos
1. Epilepsias y síndromes relacionados
a una localización
1.1 Idiopáticos
-Epilepsia benigna de la niñez
con punta controtemporal.
-Epilepsia de la niñez con
paroxismos occipitales.
-Epilepsia primaria de la lectura.
1.2 Sintomáticos
-Epilepsia parcial crónica
progresiva (Sx. de Kojewnikow)
-Síndromes con crisis precipitadas
por formas específicas de activación.
-Epilepsias del lóbulo temporal.
-Epilepsias del lóbulo frontal.
-Epilepsias del lóbulo parietal.
-Epilepsias del lóbulo occipital.
1.3 Criptogénicos
2. Epilepsias y síndromes
generalizados
2.1 Idiopáticos
-Convulsiones familiares neonetales
benignas.
-Convulsiones neonetales benignas.
-Epilepsia mioclónica benigna
de la infancia.
-Ausencias de la niñez (picnolepsia).
-Ausencias Juveniles.
-Epilepsia mioclónica juvenil
("petit mal" impulsivo).
-Epilepsia con crisis generalizadastónico-clónicas
del despertar.
-Epilepsias con crisis precipitadas
por modos de activación específicos.
2.2 Criptogénicos o sintomáticos
-Síndrome de West.
-Síndrome de Lennox-Gestaut.
-Epilepsia con crisis mioclónicas-astáticas
(Sx de Doose)
-Epilepsia con ausencias mioclónicas.
2.3 Sintomáticos
2.3.1 Causa no específica
-Encefalopatía mioclónica
temprana.
-Encefalopatía epiléptica
infantil temprana con brotes de supresión (Sx de Otahara).
2.3.2 Síndromes específicos
3. Epilepsias y síndromes
que no se determina si son localizados o generalizados
3.1 Con crisis generalizadas y focales
-Crisis neonatales.
-Epilepsia mioclónica severa
de la infancia.
-Epilepsia con punta-onda continua
durante el sueño de onda lenta.
-Afasia epiléptica adquirida
(Sx. de Landau-Kleffner).
3.2 Sin datos inequívocos
generalizados o focales
4. Síndromes especiales
Crisis relacionadas
a situaciones
Convulsiones febriles
-Crisis aisladas o estado
epiléptico aislado.
-Crisis que solo ocurren durante
un evento metabólico o tóxico
debidos a factores tales como alcohol,
drogas, eclampsia, hiperglicemia no cetósica, etc. |
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¿Cómo diferenciar las crisis epilépticas
de otras
.. que lo parecen y no son? |
La diferenciación debe hacerse con otros fenómenos paroxísticos
que no son epilépticos, los cuales se pueden clasificar en diferentes
grupos: los que tienen un origen circulatorio (síncope o desmayo),
los trastornos del sueño y los que tienen un origen psicógeno
o emocional (trastornos diversos y crisis pseudoepilépticas).
Síncope o desmayo : Falla
circulatoria cerebral global de instalación brusca.
Síncope de origen circulatorio
Hipotensión o baja de presión al estar de pie mucho tiempo
o cambiar bruscamente de posición, de estar acostado o sentado
y ponerse de pie. Se puede deber a enfermedades neurológicas que
afectan el control de la presión arterial, a un exceso de dosis
de un tratamiento para la presión alta o al uso de medicamentos
que intentan mejorar la circulación (medicamentos vasodilatadores)
Síncope de origen cardiaco
Latidos irregulares por enfermedades propias del
corazón, estrechez
de las válvulas del corazón, etc.
Síncope reflejo
Espasmo del sollozo: algunos niños pequeños
ante un golpecityo o una cotrariedad intentan iniciar el llanto y se
privan.
Síncope de la micción o de la tos:
al vaciar de pie la vejiga excesivamente llena o toser intyensamente
se produce un reflejo que causa el desmayo.
Desmayo por reflejo vasovagal ante un dolor intenso
o un estado emocional también intenso
En cualquiera de éstos, si la intensidad del problema es muy
importante, se puede presentar una crisis convulsiva o por lo menos cambios
en el tono muscular o sacudidas de las extremidades, lo cual se presta
a confusión, sin embargo, al analizar las circunstancias se podrá definir
a cuál corresponde.
Trastornos del sueño . Los
que pueden confundirse con fenómenos epilépticos son el sonambulismo y los terrores
nocturnos. El sonambulismo es la capacidad de caminar o realizar otras
acciones mientras se está dormido, por lo que pueden confundirse
con crisis parciales complejas con automatismos. Los terrores nocturnos
suceden en los niños y se caracterizan porque repentinamente el
niño dormido se incorpora gritando y sudando copiosamente dando
la impresión de estar muy asustado; no se percata de ello, no
puede ser despertado y no se relaciona con pesadillas. Unos minutos después
el niño vuelve a su sueño habitual y no guarda recuerdo
de lo sucedido, por lo que igualmente puede confundirse con crisis afectivas
con desconexión y automatismos
Trastornos emocionales .
Hiperventilación . La pérdida excesiva de bióxido
de carbono al incrementar la frecuencia respiratoria por un estado de
ansiedad o angustia , ocasiona cambios en la acidez de la sangre que
produce síntomas como sensación de hormigueo peribucal
y en las cuatro extremidares a veces llegando al espasmo de la muñeca
y de la mano, que se pone tiesa con los dedos extendidos que se juntan
en las puntas, simulando una crisis epiléptica.
Descontrol episódico . Consiste en agresividad dirigida y pérdida
del control emocional fuera de toda proporción posterior a un estímulo
que desencadena enojo. Durante el episodio no puede razonarse con el sujeto
y a veces no se registra en la memoria. Puede confundirse con crisis parciales
afectivas que preceden a crisis parciales complejas con automatismos.
Crisis pseudoepilépticas . No se correlacionan con
descargas cerebrales anormales y sus manifestaciones clínicas pueden
ser muy diversas aunque hay algunas que se presentan con cierta regularidad
como por ejemplo, contestar cuando aparentemente hay pérdida de la conciencia,
hacer movimientos rotatorios del cuerpo sobre la cama, arquearse sobre la espalda,
elevar el tronco y dejarlo caer sobre la cama, morderse la lengua en la punta
y no a los lados, lanzar golpes con las extremidades, carecer de cambios autonómicos,
tener llanto al final del evento paroxístico y no presentar el fenómeno
postictal característico de las crisis epilépticas. Pueden ser
inducidas por sugestión o por la inyección de agua (mayor atención
de la familia, menos tareas en la casa, etc.) y también puede ser posible
hacerlas terminar con estos procedimientos. Estas crisis pseudoepilépticas
suelen presentarse casi siempre en presencia de alguien, no causar lesiones
físicas y tener una ganancia secundaria. Es frecuente el antecedente
de haber sido víctima de abuso sexual y de tener algún familiar
con epilepsia cuyas crisis haya presenciado la persona. Estas crisis pueden
ser parte de los síntomas de un trastorno emocional serio, que amerita
un tratamiento con el psiquiatra o ser simuladas (hechas a propósito)
para obtener algún beneficio (mayor atención del cónyuge
o la familia, incapacidad laboral, etc.). Las personas con epilepsia real pueden
tener también crisis pseudoepilépticas y aparentar una severa
dificultad en el control, por lo que ante un caso de epilepsia refractaria
o de difícil control, debe hacerse el cuestionamiento de que existan
concomitantemente este tipo de crisis no epilépticas.
El diagnóstico adecuado, tanto de las crisis pseudoepilépticas
como de los demás fenómenos analizados, conduce al tratamiento
específico que en algunos casos corresponde a expertos en otras
especialidades diferentes a la Neurología

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¿Qué sucede cuando un niño convulsiona
.. cuando tiene fiebre? |
A esta situación se le conoce como crisis febriles . Aunque las
crisis febriles se incluyen en la Clasificación Internacional
de las Epilepsias y Síndromes Epilépticos, no se consideran
propiamente como epilepsia, sino como crisis epilépticas que se
desencadenan bajo circunstancias especiales y tienen en general buen
pronóstico.
Se define como crisis febriles a las que se presentan
en niños
de 3 meses a 5 años de edad durante un episodio de fiebre mayor
de 38.5 grados C ocasionada por causa extraneurológica, sin evidencia
de infección intracraneal. Este problema se presenta en aproximadamente
el 5% de todos los niños de las edades señaladas, más
frecuente en varones, hasta 4:1 en relación a las niñas.
La frecuencia mayor de presentación es en el 2º año
de edad, cuando ocurren más del 50% de las crisis febriles (incidencia
pico entre los 18 y 24 meses de edad). Estas tienden a recurrir en el
50% de los casos dentro del primer año de presentación
y posteriormente el riesgo disminuye a un 28%. La fiebre debe preceder
a la presentación de la crisis aunque ésta puede ser el
primer síntoma del cuadro. Las enfermedades condicionantes de
fiebre más frecuentes son: infección de vías respiratorias
altas (faringitis, amigdalitis), otitis media (infección del oído
que a veces supura), infección gastrointestinal, todas ellas habitualmente
virales, y aplicación de vacunas (una cuarta parte de las crisis
febriles por vacunación es por DPT). No se sabe por qué ocurren
y se ha atribuido a la inmadurez del tejido cerebral o quizá a
una invasión viral al cerebro, sin embargo ninguna teoría
se ha podido comprobar. Se piensa que puede existir un factor genético,
ya que son 2 a 3 veces más frecuentes que en la población
general, en familias donde uno de sus miembros ha presentado crisis febriles.
Las crisis son generalizadas tónico-clónicas de corta
duración, habitualmente no mayor de 2 minutos. Si la crisis febril
ocurrió antes del año de edad, un tercio la tendrá de
nuevo. Sólo el 9% tiene tres o más crisis.
La posibilidad de desarrollar epilepsia (crisis espontáneas sin
fiebre) es del 1.5 al 4.6%, riesgo un poco mayor que en la población
general. El desarrollo neurológico posterior suele se normal.
Existen dos grupos de niños con crisis febriles: aquellos que
tienen factores de buen pronóstico (crisis febriles "simples" o
sencillas ) y los que cuentan con factores de mal pronóstico (crisis
febriles "complejas" o complicadas)
CRISIS FEBRILES
FACTORES |
SIMPLES |
COMPLEJAS |
Duración
de la crisis |
<15
min. |
* >15 min. |
Tipo
de crisis |
.Generalizada |
Generalizada
o *focal |
Ant.
perinatales |
Normales |
Anormales |
Exploración
neurológica post-crisis |
Normal |
*Anormal |
Ant.
familiar de crisis febriles |
Presente |
Puede
o no haberlo |
Ant.
familiar de epilepsia |
Ausente |
Presente |
EEG
a las 2 semanas de lacrisis |
Normal |
Anormal |
Recurrencia
de crisis |
< de tres |
*> de tres |
Duración
de la crisis |
<15
min. |
* >15 min. |
Tipo
de crisis |
.Generalizada |
Generalizada o *focal |
Ant.
perinatales |
Normales |
Anormales |
Exploración
neurológica post-crisis |
Normal |
*Anormal |
Ant.
familiar de crisis febriles |
Presente |
Puede
o no haberlo |
Ant.
familiar de epilepsia |
Ausente |
Presente |
EEG
a las 2 semanas de la crisis |
Normal |
Anormal |
Recurrencia de crisis |
< de tres |
*> de tres |
TRATAMIENTO
La medida terapéutica inicial y más importante es la detección
temprana y el control de la fiebre mediante la administración
inmediata de un medicamento antipirético a la dosis adecuada al
peso y edad del niño. Una vez administrado éste se procede
al baño del niño con agua tibia hasta la normalización
de la temperatura. Se continuará con tratamiento sintomático
si la infección es viral y con antibióticos si es bacteriana.
¿Se debe dar tratamiento antiepiléptico para
prevenir las convulsiones febriles?
El grupo de crisis febriles "simples" no requiere tratamiento anticonvulsivo,
pero el grupo de las "complejas" sí, pues el riesgo de recurrencia
es más alto y también lo es el de desarrollar posteriormente
crisis sin fiebre (hasta un 13% de este grupo). No siempre se tienen todos
los factores de riesgo juntos para tomar fácilmente la decisión
de instalar un medicamento anticonvulsivo , sin embargo, algunos factores son
de mayor peso que los otros y los que aún encontrándose aisladamente
indican sin lugar a dudas el tratamiento, son las crisis focales y/o las de
duración prolongada, las anomalidades en la exploración neurológica
y la presencia de tres o más crisis (se marcaron con * en la lista de
factores).
El tratamiento indicado en estos casos es fenobarbital a dosis de 3 a 5 mg/Kg
hasta que el niño cumpla 5 años de edad, reduciendo posteriormente
la dosis con lentitud en el curso de 6 meses más. En caso de que existieran
efectos indeseables como somnolencia o hiperactividad que hicieran imposible
continuarlo, la alternativa es ácido valproico a dosis de 15 a 30
mg/Kg de
peso por el mismo tiempo.
No se ha demostrado que el tratamiento anticonvulsivo prevenga la presentación
posterior de epilepsia, pero sí se ha comprobado su efectividad para
evitar la recurrencia de las crisis febriles. En estudios de seguimiento a
largo plazo en pacientes tratados con fenobarbital, no se han encontrado alteraciones
del rendimiento intelectual por el medicamento.

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¿Cómo se diagnostica la epilepsia? |
Como todo problema en Medicina, el diagnóstico empieza con
una buena historia clínica. Los datos importantes que cada parte
de la historia pueden aportar son los siguientes:
INTERROGATORIO DEL PADECIMIENTO ACTUAL. Con el
interrogatorio directo al propio paciente, incluido un niño
que ya habla, se investigan manifestaciones subjetivas de las que
sólo el mismo paciente puede percatarse, tales como sensaciones
del cuerpo , sentirse extraño , ver u oir cosas que no existen
, cambios del estado de ánimo , etc., que pueden presentarse
como manifestación única (crisis parciales simples)
o precediendo a otras en las que exista deterioro de la conciencia
(crisis parciales que pasan a complejas o se generalizan secundariamente).
En esta situación de que el paciente ya no se da cuenta de
nada, la información se obtiene del testigo, no necesariamente
un familiar, quien habiendo visto lo sucedido , podrá describir
los cambios que el paciente presenta mientras no se da cuenta, como
caída súbita, sacudidas musculares mioclónicas,
aumento del tono muscular, cianosis (ponerse morado) o palidez, dificultad
respiratoria, sialorrea (salivación excesiva que escurre de
la boca), emisión de orina o heces fecales, movimientos tónico-clónicos
de las extremidades, todo ésto en caso de crisis generalizadas,
ya sean atónicas, mioclónicas, tónicas, tónico-clónicas
o clónicas. En otros casos en los que el paciente se desconecta
pero no cae, el testigo puede describir si hay acciones automáticas
acompañantes. Inmediatamente después de la crisis generalizada
mayor o parcial compleja el paciente presenta el periodo postictal
con confusión, somnolencia y cefalea (dolor de cabeza) , no
así en las ausencias de la niñez y las crisis parciales
simples que habitualmente carecen de alteraciones postictales. No
omitir en cualquiera de las descripciones la duración del
fenómeno en todas sus partes: la crisis suele ser de duración
breve que va de pocos segundos a varios minutos, habitualmente 2
pero menos de 5 . También es importante conocer su frecuencia,
así como la predominancia de las crisis en ciertas horas del
día, si son du rante el sueño, o el ciclo menmstrual
o su asociación con diversas circunstancias tales como ayuno,
desvelo, deprivación de alcohol, tensión emocional,
etc. El médico deberá complementar con la edad de inicio
y otros síntomas generales y neurológicos.
ANTECEDENTES: Interrogar si hay otros familiares
con crisis epilépticas (epilepsias hereditarias), antecedentes
del embarazo y condiciones al nacimiento, desarrollo psicomotor o
neurológtico , enfermedades neurológicas en la infancia,
trauma craneoencefálico (golpes fuertes en la cabeza).
EXPLORACION. En la exploración general se
pueden detectar malformaciones somáticas, trastornos cutáneos,
etc. y en el examen neurológico la presencia de signos que
hagan sospechar enfermedades específicas. En la mayoría
de los pacientes epilépticos la exploración es normal.
ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS.
El electroencefalograma se debe hacer en todos los casos. Si la crisis se presenta
al momento de realizar el estudio, complementa muy bien el diagnóstico
y si el EEG es normal en el momento de presentarse el fenómeno, descarta
que sea una crisis epiléptica.
En el periodo interictal el electroencefalograma puede ser anormal o normal,
lo cual no excluye el diagnóstico de crisis epiléptica. Otros
estudios electrofisiológicos especiales son el mapeo cerebral y el
monitoreo video-electroenecaflográfico . Los estudios de imagen como
la tomografía axial computada (TAC) y la resonancia magnética
(IRM) se indican cuando el cuadro clínico hace sospechar una lesión
neurológica como causa de las crisis y debe realizarse siempre que
existan crisis parciales a cualquier edad o en cualquier tipo de crisis si éstas
aparecen por primera vez después de los 20 años de edad, cuando
se consideran de aparición tardía y pueden ser el anuncio de
enfermedades progresivas como un tumor en el cerebro.
La resonancia magnética permite detectar defectos del desarrollo cerebral
(micropoligiria, lisencefalia, asimetría de los lóbulos temporales,
etc. y siempre debe hacerse en casos de difícil control sobre todo si
se está considerando el someterlos a tratamiento quirúrgico de
la epilepsia.
Los estudios para investigar errores innatos del metabolismo están indicados
en niños que además de tener crisis cursan con otras alteraciones
neurológicas sugestivas.
Hasta aquí se ha planteado la manera clínica general de estudiar
a un paciente en el que el primer diagnóstico a realizar es si se trata
de crisis epilépticas o no; en caso de que sí se apoyen por los
datos clínicos el paso siguiente es identificar el tipo de epilepsia
de que se trata y si ésta corresponde al grupo de las epilepsias sintomáticas.
En muchos casos la causa no se puede identificar (epilepsia idiopática)
o se trata de una enfermedad que desapareció o no es progresiva pero
dejó la epilepsia como secuela, mientras que en otros, las causas que
se pueden detectar son susceptibles de tratamiento específico y es necesario
identificarlas oportunamente, como por ejemplo una fenilcetonuria o un tumor
cerebral (epilepsia sintomática).
Finalizamos con una lista de problemas que pueden causar crisis en
distintos grupos de edad.
CAUSAS DE LAS CRISIS EPILEPTICAS POR GRUPOS
DE EDAD.
PERIODO
NEONATAL |
NIÑEZ
Y ADOLESCENCIA |
EDAD
ADULTA |
Encefalopatía
perinatal por asfixia |
Encefalopatía
perinatal por asfixia |
Trauma
craneoencefálico |
Trauma
obstétrico |
Trauma
obstétrico |
Neurocisticercosis |
Alteraciones
metabólicas |
Errores
innatos del metabolismo |
Enfermedad
vascular cerebral |
Infecciones
del SNC |
Infecciones
del SNC |
Neoplasias cerebrales |
Errores
innatos del metabolismo |
Enfermedad
vascular cerebral |
. |
Deprivación
de drogas |
Intoxicaciones |
. |
Trastornos
del desarrollo cerebral |
Trastornos
del desarrollo cerebral |
. |
| . |
Trauma
craneoencefálico |
. |

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¿Para qué sirve el electroencefalograma
en la epilepsia? |
El cerebro está constituido por millones de células que
se interconectan en sistemas, interrelacionados entre sí para
mantener un equilibrio y regular las funciones.
Esta interacción entre las neuronas se lleva a cabo por impulsos eléctricos
que en la actualidad es posible registrar. A este registro se le denomina electroencefalograma
(EEG). El primer registro de esta naturaleza fue realizado en 1935 por Hans
Berger y desde esa fecha el electroencefalograma se convirtió en un
estudio de mucha utilidad para evaluar el funcionamiento cerebral en diversas
enfermedades. Es conocido por el público en general y no resulta extraño
que los pacientes soliciten que se les haga este procedimiento "para saber
su diagnóstico".
En nuestra época el electroencefalograma se realiza mediante un sistema
de registro similar en cualquier gabinete, tanto en nuestro país como
en el resto del mundo. El sistema para la colocación de los electrodos
(pequeñas placas metálicas con un cable) en la superficie de
la piel cabelluda se denomina sistema internacional 10-20 y el aparato capta
las diferencias de potencial (de la corriente eléctrica) que se producen
entre un electrodo de registro y otro. La manera de colocar los diferentes
electrodos se denomina montaje y también de éstos hay un sistema
más o menos uniforme. El procedimiento se hace también en condiciones
similares: en vigilia, en reposo físico y mental y con los ojos cerrados.
De esta manera se registra la actividad predominante (de fondo) y cualquier
anormalidad que modifique ese ritmo o haga aparecer ondas diferentes. Para
favorecer la aparición de anormalidades que pudieran ser diagnósticas
de epilepsia se utilizan métodos de activación: sueño,
hiperventilación (respiración profunda y rápida), estímulos
sonoros y estímulos visuales intermitentes. De esta forma se obtiene
el electroencefalograma, cuyo trazo dura alrededor de media hora.
A diferencia del sistema eléctrico del corazón, que produce una
actividad con ondas de similares características que se repiten una
y otra vez, el electroencefalograma nunca se repite igual.
Dado que las manifestaciones de la epilepsia son consecuencia de la producción
de descargas eléctricas anormales, el uso del electroencefalograma como
método de diagnóstico podría parecer de mucha utilidad,
sin embargo, si no coincide la presentación de una crisis al momento
de la toma del EEG, éste puede ser normal y eso no invalida el diagnóstico
de crisis epilépticas. Si la crisis coincide, el electroencefalograma
es de sumo valor, pues complementa el diagnóstico, que según
la clasificación, incluye el cuadro clínico y el trazo electroencefalográfico
durante la crisis o en el periodo entre una crisis y otra (período intercrítico).
Lo frecuente es que la toma del EEG se realice en el periodo intercrítico
y entonces puede ser normal o bien, mostrar sólo algunas alteraciones.
El EEG es muy útil para el diagnóstico de algunos casos tales
como las ausencias de la niñez, que tienen un trazo característco
consistente en punta-onda lenta de 3 Hz; la polipunta onda lenta va con las
mioclonias, la hipsarritmia con los espasmos infantiles del síndrome
de West, puntas en oposición de fase con crisis parciales, etc.
Existen avances en cuanto al registro electrencefalográfico, tales como
el análisis de frecuencias, el mapeo cerebral, el registro con electrodos
de colocación especial (nasofaríngeos, esfenoidales, subdurales,
etc.) y la telemetría con filmación simultánea en video.
La evaluación del EEG debe ser muy cuidadosa y correlacionarla con el
cuadro clínico. Cabe remarcar que la población normal puede tener
anormalidades electroencefalográficas, por lo que el EEG puede influir
en el diagnóstico y en la elección o suspensión de un
tratamiento, pero nunca se debe dar tratamiento al electroencefalograma sino
al paciente con todas sus manifestaciones .

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¿Cómo es el tratamiento de
la epilepsia? |
Algunos tipos de epilepsia sintomática tienen tratamiento específico,
además del control sintomático de las crisis. Cuando la
epilepsia es causada por una lesión no progresiva (secuelas de
infarto cerebral, cisticercosis calcificada, etc.) o es idiopática,
el tratamiento es solamente sintomático.
CONDUCTA ANTE UNA CRISIS .
En caso de que el paciente presente crisis generalizadas tónico-clónicas
es necesario explicar a la familia la conducta adecuada al momento de la crisis.
Las recomendaciones son:
1.- No dejar solo al paciente y observar las características de la crisis
para informar posteriormente al médico.
2.- Protegerlo de lesiones colocándolo en un sitio seguro; es conveniente
dejarlo en el piso, con una protección en la cabeza y lejos de escaleras
o muebles con los que se pueda golpear.
3.- Asegurar una buena oxigenación aflojando la ropa y colocando la
cabeza de lado para que la salivación excesiva y la acumulación
de flemas salgan por un lado de la boca y no se obstruya la vía respiratoria.
4.- NO introducir ningún objeto en la boca, pues lejos de proteger
la lengua puede lastimarse más a la persona y romperle los dientes
5.- Esperar a que la crisis termine sola, lo cual suele ocurrir en 2 a 5 minutos.
Permitirle reposar en el periodo postictal. No llevarlo al hospital a menos
que la crisis sea prolongada (más de 10 min.) o se repita antes de
la recuperación de la conciencia. No aplicar medicamentos adicionales
ni estímulos de ningún tipo. Registrar la crisis y continuar
el tratamiento habitual.
CALENDARIO DE CRISIS.
Cualquiera que sea el tipo de crisis, se debe recomendar al paciente y/o al
familiar responsable de él, que se lleve un registro de las crisis
día con día, lo cual permite tener un punto de comparación
para evaluar los resultados del tratamiento.
MEDIDAS HIGIENICAS.
Existen una serie de situaciones que no son causa de epilepsia pero sí actúan
como factores precipitantes de crisis:
- Bebidas alcohólicas. Su ingesta abundante y prolongada puede provocar
convulsiones en el periodo de deprivación. La asociación de bebidas
alcohólicas con los medicamentos anticonvulsivos aumenta los efectos
tóxicos del alcohol y los efectos indeseables de los medicamentos ,
además de que también provoca crisis.
- Actividad física. La respiración agitada favorece en algunos
pacientes la presentación de sus descargas anormales. El grado de restricción
dependerá de la edad, ,. la actividad acostumbrada previamente por el
paciente y su condición física. La práctica de cualquier
deporte, incluyendo la natación, es permisible siempre y cuando se haga
con vigilancia y sin llegar al agotamiento.
- Deprivación del sueño. Esta puede precipitar algunos tipos
de crisis. Cuando el paciente requiera desvelarse por estudio o diversión
se recomienda que duerma previamente una siesta y luego prolongue sus horas
de sueño, teniendo mucho cuidado de continuar tomando puntualmente su
medicina a la hora que le toca.
- Ayuno prolongado. La disminución severa de glucosa o azúcar
en la sangre puede provocar crisis convulsivas aún en sujetos no epilépticos.
Es suficiente con que el paciente haga sus comidas a las horas usuales sin
excederse en cantidad y/o frecuencia.
- Interacciones medicamentosas. Algunos medicamentos que pudieran requerirse
para tratar otras enfermedades que se pueden presentar en cualquier persona,
como una diarrea, una gripa, etc . elevan los niveles de los medicamentos
antiepilépticos y pueden provocar manifestaciones de intoxicación,
mientas que otros los disminuyen y ocasionan descontrol de la epilepsia.
- Suspensión del anticonvulsivo. La interrupción brusca del tratamiento
por la razón que sea, puede ocasionar un estado epiléptico, que
es muy peligroso, pues ocurren crisis continuas durante tiempo prolongado.
.
Cualquier modificación de dosis se debe realizar muy lentamente y si
se va a cambiar un medicamento por otro, es necesario hacerlo muy lentamente
también.
ELECCION Y USO DE LOS MEDICAMENTOS ANTIEPILEPTICOS.
No existe un medicamento i deal. Los fármacos o medicamentos anticonvulsivos
o antiepilépticos de que se dispone en la actualidad, bien utilizados,
pueden lograr un buen control de la epilepsia en el 80% de los casos. Los lineamientos
generales de un buen tratamiento antiepiléptico son los siguientes:
- Elegir el medicamento adecuado para el tipo de crisis. No todos son igualmente útiles
para todas las crisis.
- Iniciar el tratamiento con un solo medicamento. Esto permite saber a qué atribuir
los efectos benéficos y los indeseables
- Prescribirlo a la dosis adecuada por Kg de peso/día. Para evitar efectos
colaterales, se puede alcanzar gradualmente la dosis planeada en varios días
o semanas .
- Esperar el tiempo suficiente para que el fármaco alcance su estabilidad
en la circulación antes de decidir si es o no el adecuado.
- Hacer niveles séricos (análisis de sangre que mide la concentración
del medicamento) una vez transcurrido el periodo para lograr el estado estable; ésto
es un auxiliar, y siempre debe correlacionarse con la condición clínica
del paciente.
- Mantener el tratamiento por tiempo suficiente. Una vez logrado un control
al 100%, el tratamiento debe continuar SIN CAMBIOS por un periodo no menor
de 4 años antes de pensar en descontinuarlo. Si se toma esta decisión,
la reducción paulatina debe tomar por lo menos 6 meses adicionales.

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¿Cuáles son las características
de los medicamentos
.. antiepilépticos ? |
El tratamiento de la epilepsia
con medicamentos se inició el
siglo XIX con la utilización de los bromuros. Desde entonces,
se han desarrollado diversos fármacos que son actualmente de
uso común, y se encuentran otros más en investigación.
Cualquiera que sea el medicamento, necesariamente lleva a cabo diversos
pasos desde su ingestión hasta la producción de efectos
clínicos
Los cambios que los medicamentos
(fármacos o drogas) sufren
en el organismo se resumen en el cuadro siguiente:
DROGA |
ABSORCION
% |
UNION
A PROTEINAS HS. |
VIDA
MEDIA |
RUTA
DE ELIMINACION |
CARACTERISTICAS
ESPECIALES |
FENOBARBITAL |
Lenta(95-100%) |
48-54 |
72-144 |
Metab
hep. 25% sin cambios |
Inductor
enzimático, Sedante |
FENITOINA |
Lenta
(85-95%) |
90-93 |
9-40 |
Metab.hep.
saturable Vida media dependiente de
de la concentración |
Inductor
enzimático |
PRIMIDONA |
Rápida
(90-100%) |
20-30 |
4-12 |
Metab.hep.Metabolitos
excretados sin cambios (40%) |
Inductor
enzimático |
CARBAMAZEPINA |
Lenta
(75-85%) |
70-78 |
8-24 |
Metab.hep.
Metabolito activo: Autoinduce su metabolismo |
Inductor
enzimático |
ACIDO
VALPROICO |
Rápida
(100%) |
88-92 |
7-17 |
Met.hep.
Metabolitos activos Concentración dependiente de unión
a proteínas |
Inhibidor
enzimático |
CLONAZEPAN |
Rápida
(80-90%) |
80-90 |
30-40 |
Met.hep.Produce
tolerancia
Exacerbación al suspenderlo |
Sedante |
Al igual que cualquier medicamento,
los fármacos anticonvulsivos
tienen efectos colaterales que en ocasiones son severos y pueden obligar
a descontinuar el tratamiento.
Los medicamentos anticonvulsivos
interactúan entre sí,
por lo que lo más recomendable es evitar asociaciones. Ocasionalmente éstas
pueden intentarse y en esos casos es necesario tener en mente los efectos
recíprocos sobre los respectivos niveles:
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