Una vez que se identifica el tipo de crisis que presenta el paciente y si no existe tratamiento específico para la causa detectada o ésta no se pudo establecer porque todos los estudios resultaron normales, la epilepsia debe ser tratada con medicamentos que eviten la presentación repetida de las crisis. De acuerdo al tipo de crisis se elige el medicamento ideal, se prescribe a las dosis necesarias en un horario adecuado para mantener constantemente el medicamento en concentraciones útiles y se continúa el seguimiento del enfermo, quién deberá tener confianza en su médico, preguntarle todo lo que quiera saber sobre su enfermedad, hasta que quede satisfecho, pero a la vez se comprometerá en seguir al pie de la letra las indicaciones, ya que en nuestro país la primera causa de falla en el control de la epilepsia es que el paciente no cumple las órdenes del médico.

Además de tomar la medicina será importante modificar algunos hábitos: evitar desvelarse, no consumir bebidas alcohólicas; dependiendo del tipo y control de las crisis, no manejar ni hacer actividades de mayor peligro a las normales, en términos generales si el enfermo no tiene una causa grave de su epilepsia, ni hay alteraciones neurológicas asociadas, la medicina logra un excelente control del paciente, siempre y cuándo este lleve unos buenos hábitos también.

El equipo de salud bien entrenado, será el que en cada caso particular tendrá que señalar las indicaciones del manejo. La mayoría de los pacientes con epilepsia tienen capacidades normales, y pueden ser gente completamente productiva, y feliz, y no hay motivo para no estimularlos a serlo. Algunas veces, sin embargo la epilepsia es sólo un dato de otra enfermedad neurológica mas grave, que obstaculiza el desarrollo o alguna función y de ser así, generalmente ocurre una mayor dificultad en el control de las crisis y necesidad de apoyo de rehabilitación, educación especial, etc, aun así la lucha por lograr la máxima calidad de vida del paciente no debe ser olvidada, pues muchos de estos enfermos de alguna forma discapacitados, con una adecuada vigilancia y educación pueden llegar a ser útiles a la sociedad. Aproximadamente de cada 100 pacientes con epilepsia 80 se controlan muy bien con los medicamentos pero en los otros 20 existen dificultades para controlar bien las crisis o las medicinas necesarias les causan algún problema. Para estos pacientes existen varias opciones de atención especializada como las clínicas de epilepsia públicas y privadas y los centros de atención integral de la epilepsia localizados en estas instancias.

Un aspecto que inquieta mucho a los padres y a los pacientes es qué sucederá con la vida futura del paciente, ¿podrá ir a la escuela, tener una profesión, o una actividad independiente, podrá tener una pareja, formar una familia?. La respuesta es afirmativa en la mayoría de los casos.