El embarazo es una condición médica que conlleva cambios hormonales, metabólicos y psíquicos que modifican substancialmente la historia natural de muchas enfermedades, en especial las neurológicas y por consecuencia la toma de decisiones terapéuticas.

Durante el embarazo pueden aparecer enfermedades neurológicas en pacientes previamente sanas, en algunas ocasiones de manera aleatoria (Enf. desmilielinizantes) y en otras por predisposición especial de la embarazada (Ej. trombosis venosas cerebrales). Cualquier enfermedad neurológica existente (epilepsia, esclerosis múltiple, etc.) puede modificar su evolución natural o requerir de cambios en el tratamiento con la finalidad de evitar mayor daño o el efecto teratogénico potencial de los medicamentos corrientemente utilizados para su controlLa epilepsia se presenta en el 0.5% de los embarazos y puede manifestarse en dos categorías: La primera es aquella mujer que ha sido diagnosticada de epilepsia antes de la concepción de su hijo (la forma más frecuente) y la segunda, cuando las primeras manifestaciones epilépticas suceden durante el embarazo sin asociación a toxicomanías; un 25% de este grupo sólo presentarán crisis durante los embarazos,  constituyendo una epilepsia gestacional.

La epilepsia en
nuestras vidas

La epilepsia en mi vida

La epilepsia ha sido rodeada de temor, ignorancia y prejuicios, no sólo en la población general, sino también en el medio profesional, en especial el propio médico, (cabe recordar que en el código de Hammurabi se prohibía la compra de esclavos epilépticos) y en los Estados Unidos de Norteamérica, en el estado de Missouri fue hasta 1982 cuando se suprime la ley que impedía a las personas con epilepsia contraer matrimonio y hasta1986 se consideraba legal la esterilización involuntaria a los pacientes con epilepsia en el estado de Carolina del Sur.
El embarazo puede afectar la frecuencia de crisis epilépticas. Los estudios al respecto muestran reportes muy heterogéneos en cuanto a la modificación de la frecuencia de las crisis epilépticas, pero en general se acepta que un tercio de las pacientes podrán tener mayor número de sus crisis y otro tercio no presentará modificación al embarazarse, sin embargo en pacientes mexicanas del Instituto Nacional de Perinatología, seleccionadas y bajo control perinatal estricto, se observa que el 46% no presentaron manifestaciones epilépticas durante el embarazo, en el 29% se documentó una disminución en la frecuencia de las crisis, al comparar con el año previo al embarazo, 14% presentaron una frecuencia similar y sólo 11% incrementó la frecuencia de las crisis. Esto pone de manifiesto que bajo vigilancia estrecha, la mayoría de las pacientes con epilepsia que se embarazan, pueden cursar su gestación con pocos o ningún evento epiléptico durante su embarazo.