A esta situación se le conoce como crisis febriles . Aunque las crisis febriles se incluyen en la Clasificación Internacional de las Epilepsias y Síndromes Epilépticos, no se consideran propiamente como epilepsia, sino como crisis epilépticas que se desencadenan bajo circunstancias especiales y tienen en general buen pronóstico.

Se define como crisis febriles a las que se presentan en niños de 3 meses a 5 años de edad durante un episodio de fiebre mayor de 38.5 grados C ocasionada por causa extraneurológica, sin evidencia de infección intracraneal. Este problema se presenta en aproximadamente el 5% de todos los niños de las edades señaladas, más frecuente en varones, hasta 4:1 en relación a las niñas. La frecuencia mayor de presentación es en el 2º año de edad, cuando ocurren más del 50% de las crisis febriles (incidencia pico entre los 18 y 24 meses de edad). Estas tienden a recurrir en el 50% de los casos dentro del primer año de presentación y posteriormente el riesgo disminuye a un 28%. La fiebre debe preceder a la presentación de la crisis aunque ésta puede ser el primer síntoma del cuadro. Las enfermedades condicionantes de fiebre más frecuentes son: infección de vías respiratorias altas (faringitis, amigdalitis), otitis media (infección del oído que a veces supura), infección gastrointestinal, todas ellas habitualmente virales, y aplicación de vacunas (una cuarta parte de las crisis febriles por vacunación es por DPT). No se sabe por qué ocurren y se ha atribuido a la inmadurez del tejido cerebral o quizá a una invasión viral al cerebro, sin embargo ninguna teoría se ha podido comprobar. Se piensa que puede existir un factor genético, ya que son 2 a 3 veces más frecuentes que en la población general, en familias donde uno de sus miembros ha presentado crisis febriles.

Las crisis son generalizadas tónico-clónicas de corta duración, habitualmente no mayor de 2 minutos. Si la crisis febril ocurrió antes del año de edad, un tercio la tendrá de nuevo. Sólo el 9% tiene tres o más crisis.

La posibilidad de desarrollar epilepsia (crisis espontáneas sin fiebre) es del 1.5 al 4.6%, riesgo un poco mayor que en la población general. El desarrollo neurológico posterior suele se normal. Existen dos grupos de niños con crisis febriles: aquellos que tienen factores de buen pronóstico (crisis febriles “simples” o sencillas ) y los que cuentan con factores de mal pronóstico (crisis febriles “complejas” o complicadas)


CRISIS FEBRILES

FACTORES
SIMPLES
COMPLEJAS
Duración de la crisis
<15 min.
* >15 min.
Tipo de crisis
.Generalizada
Generalizada o *focal
Ant. perinatales
Normales
Anormales
Exploración neurológica post-crisis
Normal
*Anormal
Ant. familiar de crisis febriles
Presente
Puede o no haberlo
Ant. familiar de epilepsia
Ausente
Presente
EEG a las 2 semanas de lacrisis
Normal
Anormal
Recurrencia de crisis
< de tres
*> de tres
Duración de la crisis
<15 min.
* >15 min.
Tipo de crisis
.Generalizada
Generalizada o *focal
Ant. perinatales
Normales
Anormales
Exploración neurológica post-crisis
Normal
*Anormal
Ant. familiar de crisis febriles
Presente
Puede o no haberlo
Ant. familiar de epilepsia
Ausente
Presente
EEG a las 2 semanas de la crisis
Normal
Anormal
Recurrencia de crisis
< de tres
*> de tres

TRATAMIENTO

La medida terapéutica inicial y más importante es la detección temprana y el control de la fiebre mediante la administración inmediata de un medicamento antipirético a la dosis adecuada al peso y edad del niño. Una vez administrado éste se procede al baño del niño con agua tibia hasta la normalización de la temperatura. Se continuará con tratamiento sintomático si la infección es viral y con antibióticos si es bacteriana.
¿Se debe dar tratamiento antiepiléptico para prevenir las convulsiones febriles?
El grupo de crisis febriles “simples” no requiere tratamiento anticonvulsivo, pero el grupo de las “complejas” sí, pues el riesgo de recurrencia es más alto y también lo es el de desarrollar posteriormente crisis sin fiebre (hasta un 13% de este grupo). No siempre se tienen todos los factores de riesgo juntos para tomar fácilmente la decisión de instalar un medicamento anticonvulsivo , sin embargo, algunos factores son de mayor peso que los otros y los que aún encontrándose aisladamente indican sin lugar a dudas el tratamiento, son las crisis focales y/o las de duración prolongada, las anomalidades en la exploración neurológica y la presencia de tres o más crisis (se marcaron con * en la lista de factores).

El tratamiento indicado en estos casos es fenobarbital a dosis de 3 a 5 mg/Kg hasta que el niño cumpla 5 años de edad, reduciendo posteriormente la dosis con lentitud en el curso de 6 meses más. En caso de que existieran efectos indeseables como somnolencia o hiperactividad que hicieran imposible continuarlo, la alternativa es ácido valproico a dosis de 15 a 30 mg/Kg de peso por el mismo tiempo.

No se ha demostrado que el tratamiento anticonvulsivo prevenga la presentación posterior de epilepsia, pero sí se ha comprobado su efectividad para evitar la recurrencia de las crisis febriles. En estudios de seguimiento a largo plazo en pacientes tratados con fenobarbital, no se han encontrado alteraciones del rendimiento intelectual por el medicamento.