No hay motivos para que un paciente de inteligencia normal no viva en pareja, y si se encuentra bien controlado, pueda establecer una familia. Siempre les decimos a nuestras pacientes, que antes de un embarazo, es muy importante plantearle al médico este deseo, a fin de planearlo adecuadamente, y que éste pueda ofrecer cuidados especiales y a veces algún medicamento con el fin de ofrecer las mejores posibilidades a la pareja, y al nuevo ser. El medico encargado de atender la epilepsia tendrá que valorar antes del embarazo si se mantiene el mismo tratamiento o se modifica, dependiendo del control de las crisis antes del embarazo, cabe prever que si la paciente no ha tenido crisis en los últimos dos o mas años le vaya muy bien en el embarazo, en cambio si ha convulsionado hasta un mes o menos antes del embarazo, es posible que su situación pueda empeorar en el mismo. Los antiepilépticos pueden tener distintas repercusiones en la salud reproductiva, aun así su el beneficio de su uso es mayor, pero la enferma y su familia deben estar bien informados. Así por ejemplo, un medicamento llamado ácido valproico, es muy útil y noble en varios tipos de epilepsia de la infancia y la adolescencia, pero su uso durante los tres primeros meses del embarazo puede asociarse con malformaciones en el bebé que se está desarrollando. La mujer con epilepsia que se embaraza, requiere de la administración de una vitamina llamada ácido fólico, para prevenir en la medida de lo posible los efectos sobre el bebé en formación. Es más peligroso para el bebé que la madre presente crisis, que los posibles efectos de los antiepilépticos, pero la pareja debe estar perfectamente informada que cuando la madre padece epilepsia y requiere de medicamentos antiepilépticos el riesgo de malformaciones en el feto aumenta. Así mismo deben saber que cuando uno de los padres es epiléptico, dependiendo del tipo de epilepsia, el riesgo de tener epilepsia es mayor. A pesar de todo esto, en estudios realizados en nuestro país, cuando la pareja acude al médico tempranamente, la madre ha recibido atención medica oportuna y eficaz y sigue al pie de la letra las indicaciones de su médico que controla la epilepsia, así como las del gineco-obstetra que vigila el embarazo, el índice de éxito es muy alto, culminando con el nacimiento de un niño sano.

Es muy triste descubrir que los enfermos prefieran recurrir a “remedios”, dejando su tratamiento médico, quizá porque no han encontrado en su doctor la disponibilidad, o la confianza para establecer una buena relación, por lo que contar con un médico con el que se entable una excelente relación es primordial. Cuando el enfermo deja sus medicamentos, abandona la supervisión médica, puede descontrolarse, teniendo muchas crisis, perdiendo la conciencia entre ellas, y presentado un problema que se conoce como estado de mal epiléptico, que amerita atención inmediata en un hospital, inclusive en la terapia intensiva y que aún en las mejores manos, ocasiona la muerte en muchos enfermos, que por otra parte no tendrían porque haberlo presentado si hubiesen seguido las instrucciones de su médico.