En México, el acceso a la atención médica es variable. Un 50% tiene atención en instituciones como el IMSS o el ISSSTE, mientras que el resto se atiende en las unidades de la Secretaría de Salud (SSa)y un pequeño porcentaje lo hace de manera privada. La población que sólo puede acudir a la SSa es la de menores recursos y muchas veces ni siquiera tiene acceso a ella por vivir en pequeñas poblaciones alejadas donde no existe servicio médico de ninguna índole. Si recibe consulta puede no tener recursos para adquirir los medicamentos necesarios para el control de la epilepsia y por tanto se estima que muchos casos no son controlados por estos problemas sociales y no por la naturaleza misma de la epilepsia.

Donde se recibe atención médica existe el problema de que la capacitación de los médicos de primer contacto y de especialidades troncales es deficiente en el aspecto de la epilepsia y tiene un nivel casi similar al conocimiento de la población general, tabúes y prejuicios incluidos, por lo que la calidad de la atención del paciente con epilepsia no es óptima. Tampoco es factible que todos los pacientes con epilepsia que son entre uno y dos millones de mexicanos, tengan atención por neurólogos certificados, de los cuales sólo hay 800 en todo el país, por lo que es inevitable que muchos sean atendidos por médicos generales y familiares o por otro tipo de especialistas, con las desventajas consiguientes.

La mejoría de la calidad de la atención deberá ir encaminada a lo siguiente:

  • Mejorar el conocimiento de los médicos no neurólogos que atienden a estos pacientes
  • Mejorar la accesibilidad a los servicios médicos
  • Mejorar la accesibilidad a los tratamientos, por lo menos a los medicamentos tradicionales que tienen un costo mucho menor que los nuevos.
  • Educar a la población para lograr una mejor aceptación y oportunidades para los pacientes con epilepsia

Para lograr estos objetivos se ha iniciado desde 1997 la Campaña Global “Sacar a la Epilepsia de las Sombras”, promovida por la Organización Mundial de la Salud, la Liga Internacional contra la Epilepsia y el Buró Internacional para la Epilepsia, asociaciones que con sus respectivas filiales en cada país deberán encargarse de promover la campaña buscando la colaboración de instituciones gubernamentales y privadas con la finalidad de lograr los objetivos enunciados y la meta de mejorar la actitud de la sociedad hacia el paciente con epilepsia. , que tiene las mismas capacidades y derechos que todos.