Dr. Steven C. Schachter

La epilepsia afecta a las familias y especialmente a las mujeres que la padecen como lo saben muy bien en su papel de hijas, madres y esposas. Este es el quinto de una serie de libros en los que mujeres revelan de manera personal cómo la epilepsia ha impactado las partes más íntimas e importantes de sus vidas. Expresan sus preocupaciones, temores, esperanzas y realizaciones en torno a su salud, sus relaciones familiares, sexuales, etc.

Los comentarios del público en general y de los críticos en particular coinciden en considerar este libro como una magnifica recopilación de experiencias, sentimientos y pensamientos personales de mujeres con epilepsia, y como una ayuda excepcional para entender y aceptar mejor este desorden de salud, “Es como si el Dr. Schachter nos ofreciera un grupo de apoyo en las hojas de esta serie de libros”.

El prefacio de esta obra lo escribe Jackie Nik Pflug, sobreviviente de un secuestro aéreo hace varios años, quien a partir de los golpes que recibió en la cabeza por los secuestradores desarrolló la epilepsia. Después de un periodo de terapia y tratamiento médico, Jackie logró aceptar su enfermedad llegando a considerar hoy su especial condición como la oportunidad para abrirse un nuevo y maravilloso camino. “A partir del diagnóstico, he conocido a personas increíblemente valiosas como el Dr. Schachter quien es la fuerza impulsora de una serie de libros titulados “Brainstorms” (Tormentas en la Mente), dice Jackie.

La autora del prólogo comenta que históricamente las mujeres con epilepsia han sido víctimas de discriminación en sus familias, en el trabajo y hasta en los consultorios médicos, lo cual con frecuencia afecta sus condiciones de vida y la evaluación del tratamiento adecuado para su condición de salud.

Afortunadamente a lo largo del siglo pasado, los criterios y las conductas han cambiado mucho en torno a la epilepsia. Por ejemplo, ahora se tiene información sobre la relación que existe entre la epilepsia y las hormonas que controlan el sistema reproductor por lo que se sabe en muchas mujeres tienen su primer ataque cuando empieza su ciclo hormonal y se presenta el primer periodo de menstruación. Sabemos que el equilibrio entre el estrógeno y la progesterona, las dos hormonas principales que controlan los ciclos menstruales pueden determinar que se presenten o que se ausenten los ataques. Todo depende de cada persona.

Por lo general, las mujeres con epilepsia se rehúsan a hablar sobre su sexualidad y otros temas relacionados. Pueden tener miedo de sufrir un ataque en sus relaciones íntimas.

Pueden preocuparse sobre cómo comunicar a quienes van ser sus parejas de por vida que padecen ataques por temor a que ellos se alejen. Por estos temores muchas mujeres con epilepsia evitan el matrimonio y el embarazo. Pero el simple hecho de buscar la asesoría de un profesional o grupo de profesionales hace que estos temores, generalmente infundados, se disipen y ayuda a estas mujeres a superar sus preocupaciones y a disfrutar más de sus relaciones íntimas.

El control de la fertilidad es otro asunto importante, ya que los anticonceptivos orales, particularmente aquellos con alta concentración de estrógeno, pueden aumentar las posibilidades de que se presenten ataques. Sin embargo, muchas mujeres con epilepsia no son informadas adecuadamente sobre éste y otros riesgos. Igualmente, la efectividad de los anticonceptivos orales puede disminuir al asociarse al tratamiento antiepiléptico.

La realidad es que las mujeres con epilepsia cuentan con más de un 90% de posibilidades de tener un bebé normal y saludable. Las probabilidades son mejores si se toma el menor número de medicamentos necesarios y la menor dosis para mantener control de los ataques aún antes de que el bebé sea concebido, preferentemente asociando al tratamiento la toma de una vitamina denominada ácido fólico. Así mismo, la mayoría de las mujeres con epilepsia pueden amamantar a sus hijos sin correr ningún riesgo para el bebé.

De esta manera, la información que brinda este libro abre la esperanza de muchas mujeres con epilepsia, de tener una mejor calidad de vida en las diversas etapas del desarrollo femenino; así mismo se demuestra que la difusión de las experiencias de muchas mujeres alientan a otras con condiciones similares a buscar mas información y a trabajar para solucionar sus problemas particulares. Sin este puente de compresión, la mujer con epilepsia podría sentirse indefensa y derrotada sin ningún control sobre su vida. La información es fuerza y con la fuerza viene el control. La información que ofrece este libro ayuda a hacer posible que las mujeres con epilepsia se interesen más por el cuidado de su salud y por tomar el control de sus vidas.

Jade Rivera