Es muy importante tratar de conocer en lo posible la causa de la epilepsia. Cuando definitivamente podemos demostrarla, le llamamos “epilepsia secundaria”, por ejemplo si se debe a un tumor cerebral o a una cicatriz por daño al nacimiento; otras veces sólo podemos intuir su origen como sucede en las epilepsias hereditarias, y en otras ocasiones a pesar de todos nuestros esfuerzos no logramos identificar el motivo de que ocurran (epilepsias primarias). Dependiendo de la edad del paciente, las causas de la epilepsia varían en frecuencia. En los primeros años de vida, la más frecuente se debe a problemas durante el embarazo, sobre todo en los momentos inmediatos previos al parto, durante el parto y en las primeras horas que siguen a éste (período perinatal), la falta de oxigenación suficiente en estos momentos, infecciones de la madre, medicamentos o radiaciones que haya recibido, pueden tener repercusiones en el bebé. Las malformaciones cerebrales, es decir, problemas en la formación del cerebro durante el embarazo es otra causa de epilepsia en los primeros años de la vida. Los golpes, el paso del bebé por el canal del parto muy difícil, el uso de fórceps, etc., pueden ocasionar también problemas. Algunas alteraciones en el metabolismo igualmente pueden provocar epilepsia y muchas veces si no son detectados a tiempo también repercuten en el desarrollo futuro. Las infecciones del cerebro, los traumas y los tumores son otra causa. Conforme avanza la edad, se vuelve diferente el orden en el que estos problemas causan la epilepsia; en los niños más grandes y adolescentes, las infecciones, las parasitosis en el cerebro (cisticercosis) y los traumas craneales se hacen mas importantes. En el adulto los traumas, el abuso de drogas y los tumores, son más frecuentes- En el anciano los problemas vasculares y los tumores.

Existen condiciones en las que una persona puede tener una crisis sin que realmente sea epiléptico, por ejemplo los niños entre los seis meses y los cinco años, pueden presentar crisis cuando tienen fiebre (crisis febriles). En otras ocasiones, puede haber una crisis única, cuando se presenta una baja brusca de azúcar, o una intoxicación por alcohol. Aquí solamente se debe tratar la causa que la motivó es lo más importante.

Algunas formas de epilepsia tienen un factor hereditario, como las crisis de ausencia, y las crisis mioclónicas del adolescente; otras están desligadas de la herencia y se deben a problemas adquiridos como una infección, un parásito o un golpe severo.

Cuando una persona presenta una crisis por primera vez, debe acudir al médico a la brevedad, para que éste determine la causa posible de ésta, y actúe en consecuencia, así como según sea el caso administre medicamentos para evitar que las crisis se repitan. El médico revisará al enfermo, muy probablemente ordenará estudios, y según la edad, y las características de las crisis, realizará estudios de imagen, como la tomografia de cráneo, o la resonancia magnética. Casi en todos los casos solicitará un estudio de electroencefalograma, y si sospecha que la causa del problema sea una infección del sistema nervioso hará estudios del liquido cefalorraquídeo. Si se identifica una causa específica de las mismas se dará tratamiento específico por ejemplo, si es un tumor que se pueda operar, se intervendrá al paciente, o si se trata de un cisticerco vivo, se dará tratamiento que lo destruya. Según el caso, se requerirá también de tratamiento antiepil´peitico independientemente de la causa.